La guerra de divisas, presente en el Indice Big Mac

Elaborado desde 1986 por la revista The Economist, el índice Big Mac es definido por la propia publicación como ‘una guía desenfadada’ sobre el comportamiento de las divisas a largo plazo. Se basa en la teoría de la paridad del poder adquisitivo. Dicha teoría afirma que a largo plazo, los tipos de cambio deberían ajustarse para que converjan los precios de una cesta de bienes y servicios en diferentes países. El caso particular del índice Big Mac es que su cesta de bienes y servicios contiene un solo producto: una hamburguesa. El cálculo sería el siguiente: si por ejemplo, el precio promedio de un Big Mac en EEUU a principios de 2013 fue de 4,37 dólares y en China fue de 2,57 dólares; al tipo de cambio de mercado, el índice Big Mac dice que el yuan estaba subvaluado en un 41% en ese momento.

Además, India aparece en el índice como un caso particular, ya que el pollo sustituye a la carne de vacuno del menú Big Mac.

Algunas de las críticas que recibe el índice son, por ejemplo, que no tiene en cuenta los costos laborales de cada región o aranceles. Estos elementos pueden incidir de manera decisiva en el precio del Big Mac. Es el caso de Islandia, país en el que fracasó la multinacional debido a los elevados aranceles que soportaban en sus importaciones.

Para intentar solventar algunos de estos problemas, que plantean los más críticos, The Economist elabora el índice Big Mac ajustado al PIB por habitante de cada territorio. Lo cierto es que el índice es ampliamente aceptado y utilizado. Muestra de ello es la creación del concepto que engloba todos los análisis que se vierten de dicha medida: Burgeconomics. A pesar de todo, la propia publicación asegura que el índice Big Mac nunca pretendió ser un indicador preciso sobre el comportamiento de divisas.

Burgeconomics
El veredicto de la hamburguesa refleja, según The Economist, el fantasma de la guerra de divisas. No es una guerra con misiles y armas químicas, es una guerra basada en la devaluación de la moneda. Consiste en sustentar el crecimiento de un país en el aumento de exportaciones; basado a su vez, en la devaluación de la divisa. La pérdida de valor de la moneda nacional hace que las importaciones se encarezcan, por lo que también se potencia el consumo de productos fabricados dentro de las fronteras.

Según la revista británica, Brasil es uno de los países que representa los daños colaterales de dicha guerra. Por ello, asume un 92,3% de sobre valuación en su divisa –el real-, respecto al dólar estadounidense. Esta situación hace que Brasil no pueda incrementar sus exportaciones -porque los productos brasileños tienen un elevado precio-. A su vez, las importaciones aumentan porque los precios extranjeros son menores que los nacionales. El resultado es una desastrosa balanza de pagos por cuenta corriente. De hecho, en enero de 2013 las exportaciones de Brasil se desplomaron y la balanza de pagos por cuenta corriente alcanzó un record histórico de déficit de 11.371 millones de dólares.

El tipo de interés es la otra cara de la moneda. Una sobre valuación implica un mayor interés. Por tanto, el gobierno federal ofrece intereses elevados, consecuencia del mayor valor de su divisa. El elevado interés es un ‘efecto llamada’ a capitales extranjeros que hace que los inversores acudan a Brasil en busca de la mayor rentabilidad. Por su parte, el gobierno federal responde con un aumento de tasas a la entrada de capitales foráneos.

El mercado ajustaría de manera automática la sobre valuación de la moneda brasileña: la entrada masiva de capitales, en busca de la mayor rentabilidad, provocaría un aumento de la demanda del real que haría devaluar la moneda hasta alcanzar el punto de equilibrio, que designa su valor real. Es aquí donde se inicia la guerra cambiaria, países como EEUU y China intervienen en sus tipos de cambio –de manera indirecta y directa, respectivamente- para continuar devaluando sus monedas. Esto hace que otras divisas aumenten de valor, e impiden a Brasil la devaluación natural de su moneda. Ello, sumado a una situación de crisis internacional, convierte a Brasil es un herido de guerra y el índice Big Mac informa sobre la gravedad de su tipo cambiario. La revista británica asegura que el mundo está entrando en una espiral de devaluaciones competitivas que pueden desembocar en medidas proteccionistas.

Además, dicho índice muestra cómo la zona euro continúa con una moneda sobrevaluada en un 20,8%. Según algunos artículos de la publicación británica, la sobre valuación del euro puede llevar al viejo continente al desplome de las exportaciones y empeorar la débil situación de la divisa única. Según el índice analizado, Italia (34,60%), Grecia (28,05%) y España (27,93%) son los países de la Unión Europea que tienen el euro de más valor. Por contra, el precio medio en dólares de la euro zona se sitúa muy próximo al de EE.UU., 4,88 y 4,37 respectivamente. JLucía Sánchez