La Piadina, en Barcelona, de la mano de Emil Perazzini

Su primer local lo inauguró en el barrio pesquero de la Barceloneta muy cerca del mar. Allí se dió a conocer casi sin hablar ni una palabra de Español. Gracias a la calidad de sus piadas y a su carácter extrovertido, en menos de un año, su establecimiento era ya conocido en toda la ciudad e incluso en Italia (no eran pocos los italianos que visitaban Barcelona e iban a La Piadina para comer). Emil recuerda esa época con mucho cariño. Actualmente, este joven cuenta con dos establecimientos emblemáticos típicos Romañolos en el conocido Barrio de Gràcia.

Los productos que Emil se encarga personalmente de comprar, son, en su gran mayoría, italianos; verduras frescas como la rúcula; muchas variedades de embutidos (antes desconocidos en Barcelona) como el speck, la bresaola… y quesos como la fontina, el stracchino, el gorgonzola… son servidos a diario como ingredientes estrella en las piadinas. Todos estos ingredientes se combinan con “mucho amor y un específico método de elaboración diario” haciendo que la piadina sea una comida sana, rápida y económica que no tiene rivales. Disponen de 34 tipos diferentes de piadas saladas que satisfacen a todos los que las prueban y, también, las dulces con Nutella y coco.

Qué es una Piadina
Pasados estos años, lo interesante es que hoy caminas por la calle, preguntas que es la piadina y ¡la gente te contesta! Pero, para los que se estén haciendo esta pregunta ¿Que es una Piadina?
La piada, llamada también piadina o piè (debe su nombre a la tabla que se usa para extender la pasta, la “pladena”) se basa en una masa construida de harina de trigo tierno, strutto, sal y agua. Según las tradiciones, las recetas pueden ser diferentes y los ingredientes pueden variar (se puede añadir leche, aceite de oliva, bicarbonato para conseguir una masa más suave). Una vez obtenida la masa, se divide en pequeñas bolitas siguiendo unos movimientos muy precisos y con una presión justa de la mano, para extenderla y conseguir unas piadas planas de unos 25 centímetros de diámetro. Las piezas se cuecen en una plancha tradicional romañola, llamada “testo”, con muchísimo cuidado para que no se quemen o queden duras.

Los orígenes de las piadas se remontan los habitantes de los palafitos lombardos del 1200 a.C y con posterioridad, a la Antigua Roma (“farinata”). Consumidas sobre todo por las clases más pobres, era el alimento diario de los campesinos que llevaban la masa y la cocinaban sobre las brasas en una plancha y luego la rellenaban con todo tipo de carnes, fiambres o verduras. Jmarta parellada