La revolución de las máquinas

Lo que empezaron siendo máquinas de tabaco, café, golosinas y chicles, se ha convertido en un sector empresarial con enorme potencial. Convivimos con máquinas expendedoras de toda índole, y su implantación y desarrollo en nuestro país va a más. Muchas son las empresas que han visto en ellas una manera de complementar la distribución de sus propios productos, y otros tantos los que han visto la oportunidad de un nuevo negocio.
Aunque ni por asomo nos acercamos a los niveles de Estados Unidos o Japón, donde todo se compra, o se puede comprar, en máquinas expendedoras (incluida la prensa, tarjetas telefónicas o útiles para las mascotas), en España se va multiplicando su presencia, de manera considerable, en todo tipo de ubicaciones. Máquinas en las que, además, la oferta es cada día más variopinta, pues hoy ya podemos adquirir hasta flores, platos precocinados o leche. Es el vending, un sistema de negocio importado de esos países donde hay más máquinas que kioskos.
En la actualidad, operan alrededor de 2.000 compañías vinculadas con el vending en nuestro país, y su penetración es más que evidente, y los números así lo reflejan. Con el parque de máquinas expendedoras existentes, la consultora DBK refleja en uno de sus más recientes informes que se cerrará el año con una facturación alrededor de los 2.300 millones de euros, una cantidad algo inferior a la del pasado ejercicio, pero una interesante cifra si se tiene en cuenta el momento económico que vivimos. En dicho estudio se recoge como, al tiempo que los segmentos de bebidas calientes y, en menor medida, bebidas frías y tabaco, registrán tasas negativas, las ventas de alimentos sólidos contabiliza un moderado aumento. No obstante, hay que destacar que en la segunda mitad del año 2008 comenzó a observarse una contención de la demanda, derivada, como afirma DBK, de la caída registrada en las tasas de crecimiento del consumo privado.

Diversificación
De cualquier modo, no hay lugar a duda de que su implantación, y futuro desarrollo es un hecho, como demuestra la evolución protagonizada por las máquinas y su oferta. Si en los años 90 los expendedores de bebidas calientes monopolizaban el sector del vending, ya con el nuevo siglo aumenta considerablemente la demanda de bebidas frías junto a alimentos de consumo fácil y rápido. Y a día de hoy, con un consumidor más conocedor y exigente, y un mercado más especializado, se reclama variedad de producto además de mayor calidad y atractivo visual. En este sentido, el Grupo Serventa, uno de los mayores líderes del sector (con más de 600.000 consumiciones diarias, y más de 20.000 máquinas en el mercado), ya está encaminando su negocio a esa demanda, esto es, realizando una distribución refrigerada, segmentando las máquinas, optando por una maquinaria más atractiva y, en el apartado gastronómico, apostando por variedad, nuevos formatos, e incluyendo una gama Premium.
Parece claro, con la trepidante evolución experimentada, que se tiende a la automatización, pues también la aceptación va en aumento por facilidad, comodidad y rapidez que ofrecen. Así lo manifiesta Fabiana Villar, gerente de la empresa Devending (proveedora de máquinas de toda clase), quien habla incluso de la proliferación de máquinas en espacios de trabajo que dispensan utensilios para el desarrollo del mismo. Se trata de máquinas de Equipos de Protección Individual (EPI) que dispensan guantes, mascarillas… programadas, además, para dar información relativa al ritmo de consumo. Pero también las máquinas de parafarmacia, tanto dentro de otra tienda, con lo que se aligera la atención al cliente, como en otros espacios ajenos, como puede ser una mercería. Un comportamiento que pone de manifiesto que, a día de hoy, el sector está abierto a toda clase de oportunidades, y nada hay que pueda considerarse una amenaza que pare o impida su desarrollo.
Si hablamos del perfil del consumidor, Villar dice que los consumidores son las nuevas generaciones y público con no más de 50 años, “eso sí, se imponen los jóvenes de entre 13 y 25 años pues tienen a su alcance los más variados productos, que pueden adquirir con total libertad e intimidad”.

Con los números en la mano
De cara al negocio, hay varios factores que animan a participar del vending. Uno de ellos es la inversión que exige, una variable que fluctúa en función de las máquinas que se vayan a instalar, tanto por su cantidad como por su innovación y el servicio que ofrezca (aunque también se puede alquilar o acordar una explotación conjunta); los márgenes de ganancia que puede generar, dado que los costos operacionales no son excesivos (entre ellos el mantenimiento o la mano de obra, mínima), y una industria de proveedores especializados que apoya su implantación, tanto por los diseños que proponen como por las prestaciones y contenidos. Motivos todos que han favorecido y animado el desarrollo de este negocio en nuestro país, aunque el camino por andar todavía es muy largo.
Hoy hay expendedoras en fábricas, talleres, edificios de oficinas, organismos públicos, gasolineras, hospitales, colegios… además de todas las que nos topamos por la calle. Se trata de vías de comercialización diferentes. Por un lado está el vending cautivo, referido a las máquinas instaladas en centros de trabajo, como empresas, oficinas, comercios u organismos; y por otro el vending público, cuando su ubicación son zonas públicas, su espacio natural son las vías urbanas, estaciones de tren, aeropuertos o similares. Ésta es la máquina que se ha convertido en un canal de venta multiproducto, aunque en ambas vías de negocio lo más atractivo para el usuario es lo conocido, por lo que triunfan las marcas más populares. Tanto la elección de la máquina como su ubicación son las decisiones claves de este negocio.
Sobre este tema, Fabiana Villar, desde Devending, nos cuenta que al tiempo que ha disminuido el vending profesional (o cautivo), el de la calle va viento en popa. “Las tiendas 24 horas, automatizadas, son el ‘brazo’ del negocio, en este momento están levantando el sector”. Ella lo tiene claro, el futuro, y por donde se encaminará el vending, son esas tiendas 24 horas, en el que se compra por impulso, con gran variedad de productos y en la intimidad. “La idea imperante es hacer ‘tiendas de conveniencia’, donde encontrar y poder adquirir, a cualquier hora del día, o cuando se necesite, todo eso que a uno le haga falta o se le antoje. Ya se trate de una hamburguesa caliente, como de una mascarilla para la gripe A, protectores labiales, papel de fumar o unos tampones”. Y, por supuesto, continúa, “que puedas adquirirlo a precio asequible, dado que la inversión es reducida por lo que se pueden mantener los precios al tiempo que se da un servicio, lo que es muy bueno en estos tiempos de crisis”. En cuanto a dónde ubicarlas, Villar asegura que bien enfocadas, y bien elegido el local, pueden funcionar en cualquier lugar. “Cerca de una zona de ocio nocturno el éxito está asegurado, también cerca de institutos, no de colegios, por el perfil del consumidor, y en lugares de paso. Lo que es importante es que las máquinas se vean, que llamen la atención por su innovación, y también que haya rotación de productos, para resultar atractivo al usuario”. En general, el vending funciona bien con productos de poca cuantía que se compran de forma impulsiva. Por ello, las máquinas clásicas (bebidas, café, snacks, preservativos…) continúan siendo las más rentables; fundamental, que funcionen bien y no se agoten los productos.
En el mercado español, como se señalaba al principio, operan unas 2.000 empresas explotadoras (con un parque de máquinas superior a las cinco unidades), aunque es verdad que se trata de un sector muy atomizado, con un gran número de compañías de pequeña y mediana dimensión, que coexisten con un reducidísimo número de grandes operadores. Empresas éstas de mayor tamaño que, por lo general, forman parte de grupos multinacionales. Además, en los últimos años se han producido diversas operaciones de adquisición de compañías, al mismo tiempo que han accedido al mercado nuevas empresas, atraídas por su crecimiento. De todos modos, la concentración será la única manera de poder dar respuesta a un negocio que tiende a especializarse a la vez que el cliente se hace más exigente, fruto de su experiencia y conocimiento. Pero a día de hoy, el alto grado de atomización se refleja en las cuotas de mercado de las principales empresas. Las cinco primeras empresas reunieron conjuntamente una participación en el mercado de explotación del 6,3%, cuota que se situó en el 9% al considerar a los diez primeros operadores. Autobar y Serventa, líderes del vending español atienden a diario a unos 600.000 consumidores cada uno, de los 15 millones que representan el mercado español, facturan en conjunto alrededor de 115 millones al año, una cantidad que en nada se parece a los 300 millones que alcanza por sí sola la primera compañía italiana de este sector, y que pone de manifiesto lo que aún nos queda por caminar con respecto a Europa. Aunque también es verdad que el negocio está encaminado, y muchas las voluntades que lo apoyan y desarrollan. Pues no sólo Autobar o Serventa, sino también tantas otras como Selecta, Arbitrade, Bianchi Vending Ibérica, Daba Aquavending, Distribuidores Automáticos Vending (DAVSA), Emmedi, Jofemar, Saeco Ibérica, Serventa, Servimatic… y así hasta dos mil.