La vida sigue igual

Y lo digo, porque a la salida del período estival, con lo que está cayendo, la única idea que poseo para comentarles se resume en esa, rancia ya, canción de Julio Iglesias que titula este artículo, pronto epígono.

No me hubiera atrevido a elegirla si no fuera por el éxito que Julio Iglesias ha tenido este verano en la ampurdanesa Costa Brava, donde empresarios y políticos, miembros y miembras, se lanzaron a corear con él aquello de ”Unos que nacen, otros morirán; unos que ríen, otros llorarán. O lo de los buenos quedan, los demás se van”. O , al estribillo, “Al final las obras quedan, las gentes se van. Otros que vienen las continuarán…¡ La vida sigue igual!”
Por que todo el mundo habla de crisis. Pero ¿hay crisis en la hostelería? Las declaraciones oficialistas así lo confirman. Pero ¿de qué tipo? ¿estructural o coyuntural? ¿condicionada o inducida?
En este número hay información para mejorar esa opacidad que siempre acompaña a algunas de las cifras macro del sector, donde las empresas deberán olvidarse por un tiempito del location, de las ISO, de coleccionar retratos conceptuales de los clientes (ya no puede haber más estudios y análisis sobre su comportamiento ante la comida fuera del hogar) y otros cotidianos menesteres.

Hay que entrar en una etapa donde se decida abrazar prácticas financieras nuevas que optimicen balances ,contribuyendo a mejorar su solvencia y liquidez, para generar un cashflow más generoso y desprenderse de activos indigestos ,controlando el crecimiento de eso que nuestros asesores llaman working capital, buscando financiación en nuevos yacimientos, así como achicando la cuantía de los costes fijos con esa modernidad que se llama outsourcing (les recomiendo analizar el Proyecto Alzira, que el consejero Güemes de la Comunidad de Madrid, desea aplicar a los nuevos hospitales de su demarcación autonómica).

Revisión
Incluso hay que revisar los procedimientos y métodos de compra, que practican nuestras empresas de restauración organizada, quizá recordando algunas prácticas, actualizadas, de aquel ejecutivo español, López de Arriortúa, que allá por los primeros años de los noventa, puso patas arriba la industria del automóvil y que se rifaban las empresas americanas y alemanas.

Tema por cierto, el de la revisión, que será objeto de una reunión que realizará esta revista en Hostelco con un selecto grupo de responsables de compras de cadenas de hoteles y restaurantes, que desean buscar briznas de aire fresco, en materia de cómo comprar a los proveedores de alimentos y equipamientos.

Porque todas las recetas que en la actualidad se aventan como cataplasmas para sanear las empresas de hostelería, poco van a servir si las bases financieras de las empresas no se cimentan debidamente. Ya no hay dinero barato, ya no hay alegría en fondos de inversión, que creen que el papel todo lo aguanta, y las lavanderías, se han quedado sin ropa que blanquear, por causa de que ya no hay ladrillo que colocar y menos que vender.

Es tiempo, pues, de abandonar la promoción de reuniones, para hablar de nuevos conceptos que respondan a nichos en el mercado o de planes de calidad y seguridad alimentaria, por ejemplo. Incluso hay que limitar aquellas otras que se ofrecen para mejorar las ventas y conocer clientes, Expofoodservice a parte, por supuesto.

Procede pues, enfrentarse con el sistema financiero y calibrar la fortaleza del sector de la hostelería en lo que se refiere a creación de valor, pero de ése que le gusta a nuestros intermediarios financieros, los que hablan de apalancamientos, sean bancarios o no bancarios.

Y hay que hacerlo pronto, porque si no volveremos a escuchar sonsonetes tales como aquel que dice “Pocos amigos que son de verdad; cuántos te halagan si triunfando estás; y si fracasas, bien comprenderás: los buenos quedan, los demás se van”.

Sí, la vida sigue igual. l