“Las franquicias ofrecen un respaldo que como hostelero independiente no tienes”

Roberto Cuesta y Montse Monroig, su mujer y socia, abrían un local de ADK el pasado mes de marzo en la Plaza Mayor de Palma de Mallorca. Por fin veían materializado su segundo sueño empresarial, un restaurante de cocina rápida de inspiración mediterránea en el que el kebab es el plato estrella. Un bautismo que fue multitudinario gracias a las buenas artes como

relaciones públicas de la joven pareja emprendedora, con las que consiguieron atraer hasta su local a caras conocidas de la política y el deporte balear. Sin embargo aún lamenta -medio en broma, medio en serio- que el mediático Rafael Nadal hubiera fallado en el último momento. Sin duda la presencia del tenista, amigo personal, hubiera sido sonada, pero el objetivo ya estaba logrado: “Sabíamos que ellos no iban a venir luego a comer, pero las fotos en la prensa y la campaña de radio que habíamos contratado ayudaron a llamar la atención”, explica el Cuesta más pragmático.

Un pragmatismo que había dominado en la elección de la segunda inversión empresarial de esta joven pareja que ronda los 30 años. Propietarios desde hace cinco años de Catering Cruceller, una empresa que sobre todo se activa en los meses estivales, buscaban un negocio con una evolución más lineal a lo largo del año, que se pudiera gestionar con cierta distancia y que les permitiera crecer. Las valoraciones siempre se movieron en la hostelería, “es el mundo en el que nos hemos criado”, señala antes de explicar que padres y suegros son profesionales del sector.

Lo que no se había valorado era que el negocio fuera franquiciado. Decisión en la que medió un consultor y amigo que les dio a conocer la marca. Al flechazo inicial antes señalado, enseguida se sumaron criterios más objetivos: “Nos había gustado tanto la imagen de marca que pronto decidimos ir a Barcelona a conocer las instalaciones del grupo. Ahí nos dimos cuenta de que la cosa iba en serio y apostamos por la marca”. No en vano, ADK es una de las diez enseñas (ocho propias y dos franquiciadas) que gestiona Eat Out, uno de los grupos de restauración más poderosos en el mercado ibérico con cadenas como Pans & Company, Fresc Co o Dehesa Santa María.

Respaldo
La infraestructura y saber hacer del brazo hostelero del grupo Agrolimen, con 650 restaurantes, volvió a impactar a estos emprendedores, y es que las comparaciones siempre fueron odiosas: “Nosotros tenemos muy claro por dónde hay que ir en el negocio de hostelería pero con la franquicia es muy diferente, cuentas con un gran respaldo que como negocio independiente no te puedes permitir”.

Visto y hecho. Desde esa visita en septiembre, esta pareja de emprendedores se pusieron a trabajar en el proyecto, aunque la firma de contrato no se produjera hasta diciembre. Esa previsión permitió que con el arranque de marzo todo estuviera preparado.

La elección de ubicación en dos locales contiguos de la transitada Plaza Mayor de Palma garantizaba alta visibilidad al negocio, eso sí previo pago de dos significativos traspasos lo que al final implicó una inversión superior a los 90.000 euros que Eat Out estima de coste medio. El público más joven enseguida se identificó con la apuesta de la marca, pero pronto se animó “todo tipo de público, desde parejas a familias y extranjeros”. Y es que en opinión de Cuesta, “nuestro producto rejuvenece”.

Pese a que todo apunta a consolidación, este joven emprendedor prefiere mantenerse muy cauto frente al futuro. Confía en que el tándem que forma con su mujer y, sobre todo, el boca a boca consolide una apuesta que pasa por una “comida diferente”, con una relación calidad/precio muy medida, una imagen de marca muy elaborada y con apoyo continuo de promociones, además de “mucha limpieza y simpatía”, dos factores estos últimos que considera absolutamente imprescindibles y que, lamentablemente, cree que no siempre son respetados en la hostelería.

Pero hay otro factor que, en justicia, considera que no puede pasar por alto en este recuento: la ayuda de la central. “Están constantemente pendientes de cualquier requerimiento”, pero insiste en destacar la colaboración que en estos primeros meses ha encontrado en el responsable de Expansión de la marca, “es una persona que se ha involucrado en todo como si fuera su propio negocio, y eso demuestra mucha humildad para una persona que trabaja con casi 50 locales”.

Todos estos factores hacen que esta pareja de mallorquines ya esté buscando otro local idóneo para el próximo año inaugurar su segundo ADK. JRaul Alonso