Las terrazas cotizan al alza

Si en 2005 instalar una terraza en una vía de primera o segunda categoría requería una tasa anual de 26,93 euros por metro cuadrado, ahora habrá que pagar 67,78 euros. Por su parte, las calles más baratas han pasado de 3,94 a 9,92 euros por metro cuadrado. Aquellos que instalan mesas todo el año pasan de pagar cuarenta euros por mesa a 133 euros. Finalmente, las de temporada costarán 88 euros frente a los treinta euros que valían en año anterior. En 2005, el Ayuntamiento de Madrid ingresó 1,5 millones de euros por este concepto y las previsiones para este año pasan por recaudar alrededor de 5,6 millones de euros. En la capital de España hay 2.200 terrazas.

Al margen de estas subidas, hay diferentes variables que influyen en el incremento de la tasa de las terrazas. Cuando ésta se halla delimitada verticalmente por setos, enrejados, plantas, etc., el hostelero debe pagar un cincuenta por ciento más. Además, si la terraza tiene sombrillas, toldos o cualquier otro elemento que suponga un aprovechamiento del suelo de la vía pública, el hostelero abonará un veinte por ciento más. Si este aprovechamiento tiene lugar en el Paseo de la Castellana o en Pintor Rosales, el hostelero desembolsará un cincuenta por ciento más.

La Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid, La Viña, que representa los intereses de tres mil asociados, manifestó su desacuerdo con la subida de las tasas de las terrazas en una carta que le envió su presidente, Tomás Gutiérrez, al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. “Desde La Viña entendemos que la subida es absolutamente desproporcionada. Bien es cierto que la administración madrileña la justifica asegurando que llevaba varios años sin aplicar las subidas, pero esa no es justificación para aplicar una subida del 250% de un año para otro. Se podía haber realizado la subida de forma progresiva y causaría menos impacto en la economía de los hosteleros”, razona Juan José Blardony, gerente de La Viña.

Precio
Así las cosas, según el gerente de La Viña, el propio mercado y los propios empresarios serán quienes tenga que delimitar las alternativas. “Cada empresario será el que tengan que tomar la decisión de poner o no la terraza y, en el caso de hacerlo, subirá el precio de las consumiciones en la proporción que considere conveniente. Lo que resulta evidente es que el empresario que ponga la terraza le tiene que sacar rentabilidad para afrontar los gastos de tasas y servicios, por lo que seguramente en algunos casos repercuta en el precio de las consumiciones. Lo que está claro es que esta subida desproporcionada ha supuesto un golpe fuerte para todos los hosteleros que disponían de terrazas abiertas al público”.

El incremento de la tasa de terrazas podría tener aún más consecuencias de las expuestas anteriormente. Al hecho de que la gente pueda mostrarse reacia a pagar la probable subida en el precio de las consumiciones, hay que añadir la posibilidad, afirma Blardony, “de que si un hostelero reduce a la mitad los metros cuadrados de su terraza, reduzca también a la mitad el número de camareros”.

En cuanto a las repercusiones económicas que va a tener la subida de la tasa de terrazas, el gerente de La Viña, considera que aún es pronto para cuantificarlas, “pero, sin duda, dentro de unos meses tendremos datos suficientes para su ponderación. También hay que tener en cuenta la evolución de la climatología. De momento, y habiendo empezado la temporada de terrazas el pasado 15 de marzo, es el Ayuntamiento de Madrid el que debe decir si este año hay más o menos terrazas al servicio de los madrileños”.

Publicidad para financiarse
Además de estar en desacuerdo con el incremento de las tasas de las terrazas en la capital, la Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid lamenta la decisión del Ayuntamiento de Madrid de prohibir la publicidad en el mobiliario de las terrazas. “Esta publicidad era una manera de financiar su coste, permitiéndonos una mayor viabilidad de los establecimientos. En prácticamente dos años nos hemos visto privados de los ingresos de publicidad en las terrazas y con subidas astronómicas de impuestos”, recalca Juan José Blardony.

La otra gran asociación que agrupa a los restauradores madrileños, Amer (Asociación Madrileña de Empresarios de restauración) tampoco entiende el aumento de tasas decretado por el consistorio de la capital, ya que, como afirma su secretario ejecutivo, Jesús Fernández de Mata, “no guardan relación alguna con índices o porcentajes de incremento de otro tipo de tasas”.

Amer, que cuenta con ochocientos socios y 1.400 locales, ha detectado un amplio malestar entre los empresarios que tienen terrazas. “Los responsables de algunos locales del sector se están planteando la posibilidad de no instalar terrazas, puesto que la cuantía del canon impide que exista algún tipo de rentabilidad. Una subida de precios no es la solución, ya que debería producirse en sentido directamente proporcional al incremento de las terrazas y eso ni lo desea el empresario ni lo admite el cliente”, explica Fernández de la Mata.

Empleo
Aunque, coincidiendo con La Viña, desde Amer advierten que aún es prematuro hacer pronósticos sobre las pérdidas económicas que el sector hostelero va a padecer a causa del incremento de la tasa de terrazas y veladores, sí creen que se instalarán menos terrazas. “La lógica nos indica que en Madrid van a existir menos terrazas, que sin duda son una parte importante de generación de riqueza, de contratación, y también de dinamismo en nuestras calles”, subraya Fernández de la Mata.

Más allá de consideraciones económicas, el secretario ejecutivo de Amer piensa que un Madrid mermado de terrazas perdería gran parte de su encanto: “Se está limitando, con esta actuación, algo que ya es tradición y, por que no decirlo, cultura de nuestra capital: las terrazas forman parte de nuestra forma de vida alegre y comunicativa. Además, está demostrado que en las zonas donde están instaladas aumenta la seguridad”.

En lo relativo a la intención del Ayuntamiento de extender la actividad de las terrazas a los meses de invierno, Amer considera que es una contradicción tratar de fomentar una actividad cuando se están incrementando los precios de las licencias. “Sin embargo, haciendo abstracción de la subida, estimamos que abrir la posibilidad de que se instalen terrazas todo el año es una medida acertada que, sin embargo, comporta una serie de dificultades que deberían ser analizadas por el Consistorio. Cerramientos acristalados, setas calefactoras, homologación del mobiliario, etc., son aspectos en los que el Ayuntamiento debería tener cierta flexibilidad”, concluye Fernández de la mata. l