Le Cabrera, minicocina a precios de alto ejecutivo

Abrió sus puertas hace apenas unos meses y se ha convertido en uno de los locales más frecuentados por ejecutivos del Barrio de Salamanca y profesionales de la hostelería. La combinación Arola-Cabrera, o lo que es lo mismo, Gastro-Coctelería, está arrasando en la capital.

Arola-Cabrera, una combinación perfecta
Sergi Arola conoció a Diego Cabrera en el hotel Ars de Barcelona y desde entonces no se ha separado de él, al menos en materia de negocio; primero se lo trajo a su Arola Gastro y luego se asoció con él para abrir Le Cabrera, cuyo nombre hace homenaje al cocktailman argentino (Diego Cabrera), cuya fórmula ha hecho bingo incluso en un momento de economía poco boyante.

Pero hablemos de la parte gastronómica de Le Cabrera. En la planta superior, podemos comer las pequeñas raciones que nos sugiere la carta sentados en una barra alta donde apenas entran diez comensales. A su lado, una mesa nos permite, si llegamos a tiempo, comer algo más cómodos, claro que nos perdemos lo divertido de este gastrobar, apreciar su cocina en directo mientras preparan sus pequeños platos.

La minicocina de Le Cabrera está en manos de Benjamín Bensoussan, menos conocido que el artífice coctelero pero que trabaja en su territorio con suma perfección. Entre los platos de la carta podemos encontrar cosas tan apetecibles como el pan tumaca con su ajo, pan tostado, aceite de oliva y sal Maldon; nugget de pez de roca, servido tipo bienmesabe andaluz con romescu; asadillo de berenjena con reducción de Módena y piñones; navajas a la plancha; ensalada de pimientos y bonito; tartar de buey, con su huevo servido en crudo para remover una vez emplatado ante el comensal; patatas bravas; trompetas de la muerte con panceta y espuma de espárrago; campari amargo con naranja; cheesecake… Una selección delicada y, de nuevo, insisto, de excelente realización.

Por supuesto, y como es de manual en cualquier gastrobar que se precie, podemos pedir vino y champagne por copas. Aunque, ¡ojo a los precios! Puede ser más rentable solicitar la carta y pedir una botella.

De la mesa a la coctelera
Después de la comida, quizá algo apresurada por el ritmo del servicio, es recomendable tomar un cocktail o un gin tonic a la zona Cabrera, en la planta inferior, donde con una decoración un punto retro podemos relajarnos. En este espacio, a partir de las 16 horas, empiezan a verse caras interesantes. Los precios, aunque siguen siendo poco aptos para la crisis, son algo más ajustados que los de otros cocktails bar de moda en Madrid.
“A pesar de los precios un tanto elevados de este gastrobar, Sergi Arola ha acertado de pleno confiando su cocina a Benjamín Bensoussan. Una excelente materia prima y una técnica de cocina impecable hacen que merezca la pena una visita.”

LE CABRERA
Dirección: Calle Bárbara de Braganza nº 2
Tel. Reservas: 91 319 94 57
Cierra: Domingo
Precio medio: 40 €.