Lizarran y Solventia forman a 300 personas en riesgo de exclusión social

El Proyecto Bar-Escuela, acción de reinserción socio laboral dentro del sector de la hostelería, desarrollada por Lizarran, Fundación Solventia y Coca-Cola, cumple su tercer año de existencia con datos que avalan su trayectoria. Cerca de 300 alumnos, jóvenes en riesgo de exclusión social, han recibido más de 114.000 horas de formación en el ámbito de la hostelería y restauración.

Una formación que ha permitido al 80% de los mismos convertirse en chefs o trabajar en la sala de un bar o restaurante; mientras que el 20% restante también se encuentra trabajando en otro ámbito. Este proyecto se encuentra integrado en el programa “Hoy por Ti, Mañana por Mí” que tiene por objeto que sus beneficiarios salgan del actual estado de riesgo facilitándoles una nueva profesión; un proyecto único en su ámbito en toda España y que este mes cumple tres años de vida.

El convenio de colaboración del que surge el Proyecto Bar-Escuela nace en el año 2013 cuando se abre el local de la marca de pinchos Lizarran en la calle Conde de Peñalver, 35 de Madrid. Un lugar por y para la formación de estos jóvenes. En 2015, y tras el éxito obtenido y los resultados demostrados, se trasladó la escuela al principal establecimiento de Lizarran, donde se encuentra la sede de la enseña, ubicado en la calle Padre Damián, 42. Un espacio donde el modelo de formación mixto (profesionales y alumnos) ha dado un excelente resultado.

El proyecto Bar-Escuela, proporciona la formación suficiente para que los alumnos sean contratados en las franquicias del grupo Lizarran de la Comunidad de Madrid, incorporándolos a sus plantillas con un contrato, y generando así nuevas plazas en la escuela.

Para ello, la formación en la escuela divide su actividad en tres fases: Fase 0 (periodo de tres meses de prácticas con apoyo). Fase I (formación remunerada o máster). Fase II (Inserción laboral). “El programa permite a las chicas y chicos entrar en un espacio protegido donde los miedos e inseguridades, fruto de carecer de las herramientas adecuadas, se desvanecen en el momento en que su capacidad de trabajo se ve reforzada por la igualdad de condiciones en un ambiente laboral real”, señala Manuel Robledo, Presidente de Comess Group, propietaria de la enseña Lizarran.