Llega la era del snack

No hay muchos datos acerca del sector de los snacks, aunque algunos sí pueden encontrarse. Según las últimas cifras barajadas por la consultora DBK, en España existen actualmente más de 550 empresas operando en el sector, que dan empleo a unos 7.000 trabajadores, aunque la mayor parte de las mismas, concretamente un 85%, son compañías de pequeño tamaño, que emplean a menos de 25 personas. Aún así, el grueso del mercado, tanto doméstico como hostelero, está en manos de las multinacionales. Un mercado atractivo, más si se tiene en cuenta que los snacks, poco a poco, se abren paso en casi cualquier tipo de segmento de la restauración.

Asalto a la alta gama
Los snacks tienen su posición indiscutible dentro del canal horeca. En chiringuitos o quioscos de estadios deportivos, por ejemplo, resulta impensable no hacerse con una bolsa de patatas o de pipas, para acompañar el partido o el evento deportivo en el que nos encontremos. Como también resulta bastante difícil de imaginar una visita a bares o cafeterías en los que una cerveza no llegue acompañada cuando menos de unas patatas fritas.

Pero es que, además, los snacks se han hecho un hueco de importancia dentro de la oferta del foodservice en general, trascendiendo de la mera presencia en esos bares y cafeterías, acompañando a cañas o refrescos. Es posible que parte de la responsabilidad de que esto haya sucedido recaiga –como casi en todo- en Ferrán Adrià, que no dudó en usar las patatas fritas de bolsa para elaborar la tradicional tortilla española, pero éste es sólo uno de los usos más recientes del popular aperitivo, además de una manera de introducirlo dentro de la alta cocina.

Después, los ejemplos han proliferado hasta alcanzar cotas hasta hace poco inimaginables. La estela de Adriá la siguieron, entre otros, Salvador Gallego quien, hace algunos meses, elaboraba en Valencia una serie de platos en los que se utilizaban los productos de aperitivo como base; o algunos de los más prestigiosos locales que usan los snacks como la perfecta entrada para lo que después será la comida o la cena. Eso por no hablar de las diferentes cadenas hoteleras, que incorporan los productos con base de cereales dentro de sus desayunos.

Estas actuaciones, junto a la presentación del libro blanco de los productos del aperitivo, han rehabilitado en parte la imagen de este tipo de productos, ya que con ellos se ha mostrado que no sólo son una fuente de grasas y el camino más directo hacia la obesidad, sino que pueden llegar a aportar cualidades beneficiosas como por ejemplo el almidón y la fibra de las patatas fritas.

Mucho más que patatas fritas
Así las cosas, actualmente los snacks representan un mercado que mueve al año más de 1.750 millones de euros y creció en 2006 en torno a un 5,4% con respecto al ejercicio anterior. Para mantener este ritmo de crecimiento, unas y otras compañías desarrollan determinadas estrategias encaminadas a continuar incrementando el volumen de negocio de un producto que no puede calificarse de otro modo que de popular.

Algunas de estas estrategias se centran en torno al producto propiamente dicho.·Muchas compañías se esfuerzan por desarrollarlos con ingredientes más saludables con el objetivo de que éstos también lo sean, reduciendo los contenidos en sal, en grasas, etc. Eso por no hablar de la constante búsqueda de nuevos sabores que sorprendan al usuario. Aunque todavía es indudable el dominio de las patatas fritas sobre el resto de aperitivos dentro de la hostelería, otro tipo de snacks se abren camino en el mercado, desde los frutos secos, así como los extrusionados, que dan lugar a aperitivos fritos, y derivados de estas omnipresentes patatas. Eso por no hablar de los nuevos snacks orientales, los conocidos aperitivos japoneses.

Dentro de las empresas, las estrategias también se centran en buscar nuevas tecnologías que faciliten el desarrollo de esos productos saludables e introducción de otro tipo de ingredientes más funcionales o con más nutrientes, etc. l

El snacking se adapta a los tiempos
Así, de una forma u otra, el snack es un producto que ha ido adaptándose a los tiempos y las necesidades de sus potenciales consumidores. Algunas compañías han establecido sus claves de éxito trascendiendo de las meras patatas fritas o frutos secos, para centrarse en estrategias de negocio que llegan provocadas por los nuevos hábitos de vida. Algunas compañías centran su oferta para foodservice en el desarrollo de barritas de muesli o de cereales que pueden adaptarse a momentos de consumo como desayunos o meriendas, como es el caso de Hero o Kelloggs. Dentro de las firmas que ofrecen snakcs dulces y galletas, destaca la presencia de Grupo Siro.

Otras compañías con una mayor trayectoria en el tiempo, prefieren apostar por los clásicos, los aperitivos de toda la vida, para conformar el grueso de su oferta a la hostelería. Es el caso de Papas Vicente Vidal que, puesta en marcha en 1931, en la actualidad posee una línea de productos destinados a la hostelería, compuesta por trece variedades, de las cuales, diez son patatas fritas aunque, eso sí, de formas tan diversas como las clásicas, con distintos sabores (chorizo, ajo y perejil… ), light o a granel; o de la propia Pipas Facundo que, como su nombre indica, establece las bases de su negocio en las conocidas pipas de girasol; o Frit Ravich, que abarca tanto las patatas chips como frutos secos y posee una amplia trayectoria en el mercado. Celigüeta apuesta por las clásicas patatas de churrería, pero también por snacks variados.

Otra de las tendencias actuales es la que apuesta por los snacks dirigidos a la restauración étnica, también un valor al alza, como por ejemplo los elaborados por la marca Zanuy, del Grupo Liven, especializada en productos Tex-Mex, que aprovechó la celebración de la feria Alimentaria’08 de Barcelona su nueva gama Foodservice, compuesta de Nachos y Tortilla chips en cuatro sabores y en dos formatos, vitrinas/calentadores de nachos, dispensadores de salsa y demás complementos, particularmente enfocados a este sector. l A.I.G.