Lo mejor, después del trabajo

Dichas cifras significaban un incremento del 15% con respecto a los 10 millones de ‘after workers’ que se registraron en 2010. Más del 60% de esas personas que lo practicaron en 2011 frecuentaron este momento de consumo como mínimo una vez por semana. Además, el perfil del ‘after worker’ todavía es principalmente masculino (el 55% son hombres y el 45% mujeres), si bien el peso las consumidoras femeninas va en aumento (en 2010, el peso de la mujeres era del 41%). El 80% de los que lo practican son menores de 45 años.

Pero, esta corriente tan novedosa realmente no lo es tanto, ya que simplemente es otra forma de referirse al clásico ‘tomar una caña’ o ‘tomar algo’ después del trabajo. En muchas ocasiones, una manera amena y distendida de asentar lo fraguado en la oficina, ya que según explicaba un representante de una prestigiosa escuela de negocios, las grandes ideas se suelen gestar en los despachos pero los acuerdos, se cierran en el after work.

Y los establecimientos de restauración, así como los chefs, más o menos mediáticos, se han hecho eco de esta tendencia añadiendo unas veces y otras inaugurando, nuevos espacios

Bam-Bou Bistro & Cocktail Bar

destinados a esa copa después del trabajo, o la primera del fin de semana. Es la era del ‘after work’.

En el número anterior hablábamos de los gastrobares, y de cómo significaban una evolución del clásico concepto de las tapas en España. Sí, pero también, en muchos casos, sirven para que el chef o el propietario de los mismos, disponga de un establecimiento mucho más adecuado para practicar el afterwork, que su restaurante gastronómico. Pasa, por ejemplo, con Estado Puro, en donde Paco Roncero ha hecho alusión a ese momento después del trabajo cuando hace algunos meses presentó una oferta de cócteles basados en espirituosos como el vodka o la ginebra. Eran los vodka-tonics de Estado Puro y se convertían en un aliciente más para todos aquellos que continuaban con ‘fiesta’ lo que había sido la jornada laboral.

Es sólo un ejemplo, pero es adecuado también para exponer lo que en su día sucedía con el spin off Le Cabrera/ Sergi Arola Gastro, porque no hay que olvidar que, aunque en el pasado, Sergi Arola estuvo ligado profesionalmente a Diego Cabrera y el primer Le Cabrera abría sus puertas como gastrobar-after work del establecimiento gastronómico y le daba al César, lo que era del César, convirtiendo a Cabrera en uno de los protagonistas más relevantes del mundo de la coctelería en España, así como del segmento de los afterworks.

Uno de los últimos proyectos de esta índole vinculado a esa corriente es el Charly’s Bar, que se convierte en una aventura conjunta del cocinero italiano Andrea Tumbarello, y el coctelero Carlos Moreno, una vez que éste ha finalizado su trayectoria al frente de O’Clock. En este local le sustituyen los jóvenes cocteleros Jordi Otero y Sergio Padilla.

Cuestión de moda
Porque el afterwork y el clubbing están de moda. Conceptos que en principio procedían de la denominada ‘gente guapa’ o los yuppies, han empezado a extenderse

Castellana 8.

a los que no pretenden serlo (o a lo mejor sí) y quien más o quién menos todos hemos comenzado a utilizar la terminología. No en vano, la oferta es muy abultada. Si nos ceñimos, por ejemplo, a lo que sucede en la capital, tenemos multitud de establecimientos que convierten el afterwork en su mejor baza. Así por ejemplo, el citado, O’Clock se ha propuesto revolucionar el panorama no sólo español, sino internacional multiplicando su encanto al máximo. Cambios tras la barra, sí, pero también en la atmósfera… ¡y hasta en el vestuario! Firmado por Scalpers, el nuevo uniforme del personal resulta elegante y seductor. Al igual que una inspiradora carta marcada por las vivencias y pasiones de Otero, que sorprende con sus creaciones más personales.

Otro ejemplo es Castellana 8, un local que nació con ese espíritu de after work y que ahora renueva su oferta convirtiéndose en un multiespacio gastronómico: restaurante, casual food, tasting wine y cocktail bar se dan la mano a partir de las 12 del mediodía, con horario ininterrumpido, respondiendo a las necesidades del público madrileño. O los recién inaugurados chicos de Asia Bam-Bou Bistro & Cocktail Bar, el nuevo restaurante del Grupo Shikku, que no sólo ofrece sabores asiáticos sino que nace para eso mismo: fomentar la cultura del afterwork, a través de la fusión entre tapas cantonesas (dumplings, siu mai y dim sum) con los cócteles más exóticos. Otro ejemplo es el del restaurante El Mentidero de la Villa que hace un año se trasladó de Santo Tomé a la calle Almagro 20, y que ahora intenta hacerse un hueco en esto del afterwork y el clubbing, bajo la fórmula de snack bar, donde añade un espacio anexo a su restaurante y con entrada independiente (Zurbano, 17): Mentidero & Gin. Proyectos a los que se unen un largo etcétera. JAna I. García