Los distribuidores de foodservice, al servicio del cambio

Además de los movimientos de integración empresarial, nueva imagen y mejor surtido y servicio que ofrecen los C&C, hay que destacar el cierre de filas de algunos distribuidores zonales y regionales con el fin de establecer redes de ámbito estatal, asociándose entre ellos para crear servicios comunes, gozar de economías de escala y centralizar todo lo que se pueda.

Por otra parte, los prestatarios de servicios logísticos afinan su olfato para captar clientes, a los que no importa barrer de un plumazo sus departamentos de compras y logística, si ambas funciones se pueden externalizar con garantía de éxito.

Asimismo, ya se asoman al mercado lo que en su día denominé brokers de tercera generación, con un portfolio de productos a la carta, con el fin de resolver las carencias de todo tipo de operador. Convirtiéndose en una especie de hombre orquesta que asume las funciones de los departamentos de I+D, calidad, higiene, compras, operaciones, etc.

Polarización
Y es que en un mercado de foodservice polarizado entre un relativo corto número de empresas organizadas y un atómico censo de pymes, la mediación entre los fabricantes y los operadores tienen que quedar reservada a aquellos distribuidores que sean especialistas en foodservice. Las empresas organizadas no pueden financiar una red irracional y las pymes carecen de medios para atender las obligaciones que les exigen las instituciones a las firmas de hostelería, ya que apenas disponen de tiempo e ideas para lograr la rentabilidad de sus explotaciones.

Por eso es de alabar la progresiva aparición de nuevas fórmulas y grupos de distribución que quieren asumir ese reto. Desde los que se alojan en las unidades mayoristas de la red de mercas -donde Mercabarna hace tiempo que lidera el cambio- hasta los conglomerados empresariales con plataformas de distribución propias. Todos deben ser destacados si bien es cierto que, a la vista de sus primeras andanzas, los podríamos dividir en osados, sensatos y posibilistas.

Pero su devenir no se aleja de lo que ha sucedido en los mercados y países que nos llevan alguna distancia: en Francia, Rungis respira foodservice, como el New Convent Garden en Inglaterra. A finales de año, el mercado central de Hamburgo poseerá el almacén frigorífico paletizado más grande de Europa. Y si de empresas hablamos, creo que ya son un referente las francesas como Creno o Pomona, MPP Holdings y KFF en Inglaterra, por no hablar de las más conocidas 3663 y Brakes. De Sysco, no toca hablar.

Apuestas
Así pues, estamos en un momento decisivo donde ya se presencian casos de fuertes apuestas de los operadores por los distribuidores especializados. Algo que deseábamos después de que se dejó claro que suponía la alianza estratégica entre operadores y fabricantes.

Ahora llegan otro tipo de alianzas. Podríamos hablar de nudos gordianos, con permiso de Alejandro el Magno: acuerdos sólidos, coherentes y transparentes que reporten beneficios mutuos, no sólo a dos eslabones de la cadena, sino a tres. Todo ello con el propósito de que algunos de los 300.000 operadores que pueblan nuestro mercado salven los muebles si así lo deciden. No importa el tamaño y sí la actitud. Las herramientas están disponibles y rodadas.

Porque aquí caben pequeños, medianos y grandes y, si hubiera que aplicar políticas maltusianas en algún momento futuro, no será porque un grupo de intrépidos distribuidores, que se van a convertir en auténticos consejeros de empresa, no intentara lograr la eficiencia de quienes así lo desearon. Pequeños, medianos y grandes. l