Los franceses son los grandes consumidores de pizza de Europa

Según la revista Food Service Europe, cada francés se toma al año más o menos diez kilos de pizza, una cantidad que los convierte en los mayores consumidores del mundo, sólo por detrás de EEUU -cada americano se come trece kilos- y muy por delante de los italianos -que consumen aproximadamente cinco-. En Francia se toman al día 8,2 millones de pizzas que, comparadas con las 770.000 hamburguesas diarias que se comen los franceses, o los casi dos millones de sándwiches con los que acaban, convierten a las pizzerías en líderes indiscutibles dentro del sector de la comida rápida. La pizza ocupa el número uno dentro del ámbito del catering: se comercializa en unos 11.000 puntos de venta, de un total de 182.000. No obstante, es sorprendente comprobar que, a pesar de los números, las grandes cadenas, con un total de 250 puntos de venta, no tienen mucha representación. Estas diferencias también se dejan sentir en las cifras ya que, mientras que el cómputo de las pizzerías francesas factura unos 2.200 millones de euros, sólo 231 -poco más de una décima parte- proceden de las cadenas.

El mercado de origen
En Italia, el mercado de la pizza parece prácticamente ilimitado. De un total de 103.000 restaurantes, aproximadamente 23.690 son pizzerías o, lo que viene a ser lo mismo, casi uno de cada cuatro, más o menos, la contemplan como su oferta principal. Pero además, otro gran e indeterminado número de locales, la incluyen en sus cartas. Aparte, existen 14.000 tiendas de pizza para llevar o en porciones, y prácticamente todas las panaderías comercializan alguna clase de pizza o focaccia. A los italianos les gusta comer la pizza en el local, crujiente, y recién salida del horno, lo que da lugar a que en el mercado italiano, exista una fuerte presencia de pizzerías tradicionales, que explica que la trayectoria de las grandes cadenas se encuentre en Italia poco menos que en sus inicios y que las posibilidades de crecimiento hayan de pasar por el desarrollo de nuevos conceptos.

Las características del mercado alemán son algo diferentes de las del resto de Europa: es cierto que durante años las pizzas han liderado el sector de la comida a domicilio, y también las ventas con respecto a productos similares en los supermercados pero, por otra parte, el germano parece terreno vedado a las grandes cadenas internacionales. Un claro ejemplo lo constituye Pizza Hut que, pese a haberse introducido en Alemania hace más de veinte años, no ha podido superar nunca la cifra simbólica de los cien restaurantes –actualmente ronda los 70-. Los motivos podrían venir dados por los continuos cambios en la dirección de la enseña sufridos en ese país pero, razones aparte, lo cierto es que los grandes beneficiados por esta situación son los miles de pequeños restaurantes y pizzerías italianos; los negocios individuales y las pequeñas cadenas locales; los establecimientos especializados en el servicio a domicilio y la sección de congelados de los supermercados.

La excepción que confirma la regla
Pero, si en casi toda Europa el sector ha asentado sus bases en las pequeñas pizzerías, Reino Unido parece ser la excepción que confirma la regla. La pizza sigue siendo una de las primeras opciones de comida rápida por las que optan los británicos pero, en contra de lo que sucede en otros países europeos, el inglés continúa siendo un rico campo de cultivo para las cadenas, que poseen aproximadamente el 40% de los 2.500 restaurantes especializados en pasta o pizza del país, representando más del 52% de las ventas totales del sector. No obstante, éste se ralentiza; empieza a estar demasiado saturado, con lo que, según algunos expertos, este año el mercado observará crecimientos de un único dígito, en el que los mayores incrementos llegarán de la mano de los relativamente inmaduros servicios de entrega a domicilio.