Marc Arnal

. De ahí que para este maestro de los fogones sea tan importante desde el aperitivo de bienvenida hasta los dulces postres que coronan el ágape en cada mesa de su establecimiento. “Creo que tiene que existir una armonía entre todos los elementos de una comida, por eso le doy tanta importancia a todos los platos, sobre todo, a los postres. Me encanta que el comensal complete su menú con un postre, es muy importante, y desgraciadamente, hoy día muy pocos clientes acaban con postre. Están demasiado olvidados y lo que no saben los clientes es que son platos tan elaborados como un primero o un segundo”, señala el chef del restaurante Marcblau.

Dulces postres, técnica depurada
Y es que en su restaurante Marcblau, ubicado en un local con larga historia gastronómica y con un vecino de lujo como el antiguo Hotel Ritz de Barcelona, ensalza los postres con platos en los que conviven plácidamente tartas con sorbetes, helados cremosos con sopitas frías, chocolates con frutas y frutos secos con quesos artesanos. Así, se pueden degustar combinaciones como el Bizcocho de chocolate al plato con helado de mango y mandarina, el Pastel caliente de manzana con helado de vainilla, la Crema de yogurt con prealineé de avellanas y almendras garrapiñadas, El Mousse de queso fresco, galleta de romero y helado de miel, o el Sorbete de naranja y sal, sabatino de triple seco y zanahoria confitada. Es destacable, ante todo ello, que todos los helados y sorbetes son de elaboración propia, así que no es de extrañar que en el Surtido de helados y sorbetes Marc Arnal descubra al comensal sabores tan sorprendentes como el helado de pimienta, el helado de jengibre o el de zanahoria.

El secreto para tan goloso surtido es la imaginación y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. “Me gusta investigar, leer, ver otras cosas y así, yo mismo creo nuevas combinaciones con la ayuda de las últimas máquinas pasteleras (Paco Jet, máquina de cocina al vacío, Thermomix, etc.)”, confiesa Marc Arnal, un chef aplicado y amante del reciclado profesional constante, no en vano, realiza continuamente cursos de ampliación de conocimientos en reputadas escuelas como el Espai Sucre de Barcelona.

Platos mediterráneos, servicio exquisito
Pero la calidad y el cuidado gastronómico de este chef, no se limita a los postres. En su carta, que cambia cada mes al antojo del producto de mercado, aparecen platos bien elegidos, variados y suculentas reinterpretaciones de la cocina mediterránea de toda la vida. “No me gusta llamarla cocina de autor, simplemente creo que es una cocina honrada, mediterránea, elaborada con producto fresco de alta calidad, una cocina muy viva y cambiante”, describe el propio cocinero. Precisamente, Marc Arnal, propietario y chef de Marcblau, propone una carta con platos enraizados en la tradición culinaria catalana, pero con técnicas vanguardistas y presentaciones coloristas cuyo resultado se aprecia en recetas como el Arroz de espinacas, butifarra negra y foie gras de pato, las Verduritas en tempura y romesco, el Redondo de ternera con butifarra, espinacas y queso de cabra, o el Rapito gratinado con muselina de ajos. Cabe destacar sus pastas frescas, elaboradas en la propia cocina del Marcblau, así como los panes, que se hornean a diario en el restaurante.

Y todo ello, en un ambiente selecto, elegante, en un local amplio con deliciosos rincones privados inspirados en el mar Mediterráneo, el mismo que inspira a Marc Arnal en los fogones. l
María Márquez

El truco

Para conservar crujientes dulces o salados. Coloca el producto con gel de sílices para evitar la humedad, entre papel secante. Lo introduce en el horno durante mucho tiempo y a muy baja temperatura. Una vez elaborado el crujiente, lo conserva en una fiambrera, con papel secante, para que el crujiente se conserve.

El perfil

• Nace en Barcelona en 1970
• En 1990 termina en la Escuela de Restauración y Hostelería de Barcelona.
• Realiza stages en reputadas cocinas desde la Brasserie Flo, el restaurante Botafumeiro, el Jaume de Provença o el Hotel Juan Carlos I, de Barcelona.
• Su carácter emprendedor y entusiasta le lleva a montar su primer restaurante en Girona, de nombre Garum.
• Tras aquella experiencia, pasó a otras cocinas externas (La Gamba de Palamós, y Maitetxu en Barcelona).
• Hace cinco años consiguió hacerse con el restaurante Marcblau, al que ha ido moldeando según su personalidad día a día. .
• Nunca ha dejado de formarse, porque considera que la formación y el reciclaje para un cocinero es esencial, imprescindible para caminar de la mano de las nuevas técnicas y nuevos sabores.
• Su extrema sencillez, su vocación irrefutable, su constancia y su preparación incesante lo han ubicado entre los más destacados e la gastronomía barcelonesa.