Marcelo Tejedor y Toñi Vicente, a la búsqueda de su propia línea de banquetes

Santiago de Compostela
No son en Galicia muy abundantes las empresas especializadas, pero sí los restaurantes que se dedican a la celebración de banquetes, en los que la actividad central descansa, sobre todo a partir de esta época, en dar satisfacción al momento posterior a todo enlace matrimonial. Un rápido recorrido por la geografía del noroeste peninsular y por la oferta más interesante nos sitúa en la capital gallega, donde dos de sus más reconocidos chefs cuentan para RESTAURACIÓN NEWS su visión de este mercado y su participación en el mismo.

Marcelo Tejedor podría contar el próximo año con un local en pleno centro de la capital gallega desde el que relanzar su propia marca de banquetes. Y es que las relaciones que mantiene el propietario del restaurante Casa Marcelo con esta línea de negocio pasa por momentos parecidos al gráfico que representa la actividad bursátil de todo un año. Desde el mes de septiembre de 2004 da rienda suelta a su creatividad en el espacio que supone la Casa de Turismo Rural A Casa do Bachao, un pazo gallego ubicado en la localidad de Santa Cristina de Fecha, relativamente próxima a Compostela, y en el que la actividad que suponen los banquetes se reparte al cincuenta por ciento entre bodas y comidas de empresa.

Local propio
Sin embargo, Marcelo Tejedor reconoce que no deja de pensar en la posibilidad de “contar con un local propio desde el que poder trabajar y publicitar mejor esta labor”. Y es que el espacio disponible en el pazo es reducido, “aunque yo trato de amoldarme lo mejor posible, dando una oferta diferenciada a la tradicional que se presupone en este tipo de eventos”, reconoce este joven chef.

Lo que está claro, según sus propias palabras, es que todo pasa por “no alejarse de Santiago, porque la gente no quiere desplazarse; yo mismo, continúa, intento convencer a los interesados de que la propuesta que les hago es buena, pero no quieren moverse de la ciudad, y a ser posible en el mismo centro”. En la actualidad Marcelo Tejedor afirma que todos los días piensa en esta posibilidad, “por lo que miro y busco locales en el centro, pero no es fácil. Santiago es una urbe muy particular, con una oferta concreta, y limitada en cuanto a infraestructuras”. Por el momento, continúa la búsqueda de ese espacio ideal desde el que proyectar al gran público su particular forma de entender los grandes banquetes. Posiblemente 2007 su año.

En cuanto a Toñi Vicente, después de un fugaz paso por una finca ubicada en Bembibre (A Coruña), en la que apenas tuvo la oportunidad de hacer uso de los seiscientos metros cuadrados de carpa bajo los que se podían cobijar hasta cuatrocientas personas, desarrolla su división de eventos mediante acuerdos con terceros que le proporcionan el espacio donde tendrá lugar el banquete. Según la propia Toñi “lo que más predomina son las bodas, que suelen ser de media quince al año”. Se trata de reuniones que Toñi Vicente trabaja con mucho mimo, atendiendo a la singularidad de cada cliente “y a sus peticiones”.

Según la ocasión, Toñi Vicente baraja un número variado de menús con precios que oscilan desde los ochenta a los ciento cuarenta euros, y en los que suele haber un número inimaginable de entrantes, a base de “pirámide de foie, croquetas de marisco, palitos de gambas o mango con aceite de vainilla”.

Y aunque no duda en volver a contar con un espacio propio, por el momento prefiere sellar pactos con establecimientos con los que trabaja desde hace tiempo, o bien con aquellos otros que le son sugeridos por los propios clientes. “En ocasiones, dice, me vienen dados, como por ejemplo las fincas particulares, y en otros lo montamos en sitios como el Pazo de Bidueiro, en Ordes, o el Pazo de Oca, en las proximidades del río Ulla”. También mantiene buenas relaciones con El Corte Inglés. “El hecho de que los futuros novios pongan su lista de bodas en El Corte Inglés, me proporciona la posibilidad de organizarles el banquete en algún sitio que, como apuntaba antes, puede ser sugerido por la propia pareja”. l