Marketing vital

La edición de este año, la duodécima de su historia, ha sido una de las más sonadas, desde luego en España y también en otros países. Y la razón no ha sido la presencia de grandes artistas españoles como Jorge Oteiza, Sonia Abián, Ibon Aranberri e Iñigo Manglano-Ovalle. El motivo ha sido la participación de Ferran Adrià, que ha convertido El Bulli en el Pabellón G de la exhibición alemana. Así lo corrobora la web oficial de la organización, desde la que se asegura que los 2.600 periodistas de todo el mundo que acudieron a la rueda de prensa de la apertura centraron la gran mayoría de sus preguntas en el genio de Cala Montjoi.

El resultado ha sido un impacto mediático del chef catalán y, por extensión, de la cocina española a nivel mundial. Desde hace tiempo los grandes cocineros que pueblan nuestras tierras han comprendido que no basta con realizar un buen trabajo, hay que darlo a conocer al mundo. Adrià ha llevado esta premisa a su máxima expresión, la ha interiorizado y se ha convertido en la punta de lanza de un marketing vital y efectivo que ha situado la gastronomía española en la vanguardia mundial. Tanto, que ha conseguido que en la feria más importante del mundo se le dé la consideración de expresión artística. Es un logro que no sólo debemos apoyar, sino también aplaudir.