Naked Juice Bar, los bares de zumos triunfan en el norte de Europa

Los deseados bares de zumos, conocidos en la jerga profesional como juice bars, proliferan en las capitales de los estados post industriales y son más importantes como cadenas, cuanto más se alejan de las tierras calientes del sur de Europa, por ejemplo. Jamba Juice en EEUU sería una excepción. Pero en el Viejo Continente, ahí está el caso de Inglaterra que se ve superada ahora por una sencilla idea, pensada en las playas de Australia y desarrollada en Suecia: Naked Juice Bar.

Maria Wiren, su creadora, tuvo ocasión de explicar su caso de éxito ante el calificado público de la reciente Summit del foodservice, celebrada en Zurich. Relató cómo esa idea, gestada en las playas de las antípodas, había tenido materialización en las calles de Estocolmo, bajo la filosofía de ofrecer zumos y smoothies elaborados solamente con ingredientes naturales y, por ejemplo, absteniéndose de ofrecer café en sus cartas. Naturalmente, una carta de wraps, y cakes completan la oferta.

Con un sistema operativo simple pero castrense, donde de nuevo las licuadoras, exprimidoras y batidoras poseen un papel fundamental, la concepción modular (locales desde 20 metros) del equipamiento, una cartelería rebosante de color y un esmerado servicio, le ha permitido a Wiren saltar de un local en 2006 a 14 en 2011, franquiciando ya desde 2007.

Su target es un referente. En principio, público joven y deportista, femenino, amante de “detox” con una bebida… pero después llegaría la familia entera. Y así ha logrado crecer la facturación desde 250.000, en 2007 hasta los 3,8 millones de euros en este ejercicio, con una inversión media en cada local del orden de 70/90.000 euros, para ventas entre 200 y 400.000 euros por local y año, con un ROI entre 2 y 5 años, partiendo de un food cost del 34% y un consto de mano de obra del orden del 27/30%.

La cadena consume anualmente 200 toneladas de naranjas y servir 600.000 unidades de smoothies.

R.N.