No vale todo

Sin embargo, el futuro no es igual de halagüeño para todos los modelos de negocio. La escalada de precios vivida en los últimos años en el sector (hasta un 70%) comienza a pasar factura. Los clientes que están dispuestos a pagar más por los mismos productos demandan, al menos, un servicio digno. La necesidad de contar con profesionales cualificados supone un mayor coste para los empresarios, que a buen seguro repercutirá en el precio final. No son pocos los hosteleros que comentan desde hace tiempo que el número de clientes está cayendo ligeramente a la vez que se nota un incremento en los ingresos por local.

Personalmente, cada vez me encuentro con más gente, ajena al sector de la hostelería, que opta por fórmulas que evitan tener que entrar en un restaurante para alimentarse fuera de casa. La principal es llevarse comida de casa al trabajo. Si a eso unimos que la nueva normativa de tráfico hace que el número de personas que cenan fuera tienda reducirse, el resultado será una caída en la demanda. Sólo aquellos que ofrezcan calidad y un producto diferenciado conseguirán sobrevivir.