Oriol Balaguer, del dulce al pan de moda

Abogando por la recuperación de los valores más nobles del pan artesano (textura, aroma y paladar), este 2010 ha inaugurado Classic Line, una boutique de estética vanguardista pero con producto que recuerda al de antaño, un pan y otras piezas de autor impregnadas de la personalidad del maestro chocolatero, pero que “devuelven el sencillo placer de comer pan, como antes”.

Y, además, con esta creación hace un guiño a sus raíces, porque Classic Line abrió sus puertas en el barrio barcelonés de Sarrià, donde nació y vivió su padre, auténtico maestro y precursor de Oriol Balaguer. No en vano, Balaguer siempre recuerda que fueron las piezas artísticas que hacía su padre cuando él era sólo un niño las que le despertaron el interés por la cocina dulce, una vocación temprana que pronto le demostró que había nacido para ser maestro pastelero-chocolatero. Si bien ahora, habrá que añadir el oficio de panadero.

Classic Line viene a sumarse a la incesante nueva moda de boutiques panaderas que está viviendo la ciudad de Barcelona en los últimos años, con la apertura de hornos-boutiques del pan, artesanos y modernos, liderados por una figura visible y reconocible (Baluard, con Anna Bellsolà; Turris, con Xavier Barriga; o Forn de la Trinitat, con Daniel Jordà). Un fenómeno que subraya la gran necesidad que hay tanto de recuperar el pan de calidad, así como el de ensalzar la figura del panadero. Balaguer, considerado ya uno de los mejores maestros del dulce del mundo con gran proyección internacional gracias a sus sucursales de Barcelona, Tokio, Madrid y Riyadh (Arabia Saudí), apunta con Classic Line a convertirse también en figura destacada dentro del pan.

Grandes piezas
Classic Line se ha consolidado en pocos meses con una línea en la que se subrayan los sabores, texturas y aromas de grandes piezas. Panes, por encima de todo, de autor: rústicos, de aceite de oliva, de maíz, de cerveza, panes con pipas de girasol o con aceitunas negras son algunos de los habituales de las estanterías de Classic Line. Les acompañan algunas delicias dulces, bollería de diario en la que destacan el brioche y el cruasán, considerado uno de los mejores que se hornean en la ciudad, junto con el de Cristian Esbribà (La Rambla, 83) y Mey Hofmann (Flassaders, 44). Y es que, como en sus creaciones dulces, Balaguer quiere remarcar que además de “diseño”, él ofrece “calidad”.

Precisamente, las claves de su éxito, además de apoyarse en el prestigio sobradamente conocido de la figura de Balaguer, se basan en la elaboración de unos panes de alta calidad: ingredientes premium, largas fermentaciones, cocciones ajustadas… El perfeccionismo conocido de este arquitecto de la gastronomía dulce se plasma en Classic Line. JM.M.