Patacuchi by Ada Parellada

Ejemplo imprescindible en los momentos gastronómicos que vivimos, ha hecho de su restaurante Semproniana en Barcelona, un templo culinario con más trascendencia que muchos de los que están en la mente de todos.

¿Cuál es la mecánica de Patacuchi?
A las 13:30 recibimos a las familias. Los padres se sientan a la mesa y los niños se dirigen a la sala preparada para realizar el taller. Hacemos un gorro de cocinero de papel, dónde cada uno de los niños escribe su nombre (de esta forma, los monitores se dirigen a los niños por su nombre sin equivocarse). Los vestimos de cocineros: delantal y trapo de cocina. ¡A lavarse las manos!, la higiene es imprescindible si se quiere cocinar.

¿Cómo funciona el taller?
Les mostramos los ingredientes que usarán, los prueban, los tocan, los huelen. Bromeamos intentando engañarles con los ingredientes, diciendo que la sal es azúcar… Elaboran la receta paso a paso, en pequeños grupos de máximo cinco niños cada uno. Procuramos que realicen cuantos más pasos de la preparación culinaria mejor, aunque siempre teniendo en cuenta los peligros inherentes de la cocina.

Creemos educativo que los niños toquen los alimentos, por lo que si tienen que mezclar una masa, preferimos que lo hagan con las manos, no con utensilios del tipo cucharas o mezcladores. Si la receta lo permite, amasan y crean las formas que ellos quieren, les animamos a que dejen volar la imaginación al máximo.

Los niños no tocan nunca fuegos, ya que no creemos que sea prudente ni necesario. Así pues, si la receta requiere horno o fuego, uno de los niños, por sorteo, lleva la preparación a la cocina de Semproniana. De esta manera ven una cocina profesional en funcionamiento y entienden el proceso de la cocción.

¿Cuándo comen?
Mientras la receta se cuece, les damos el almuerzo. Los menús de los niños están pensados para que coman a gusto, por lo que pasta, hamburguesas, sopas de letras, patatas fritas son habituales en la mesa. Eso sí, procuramos en cada almuerzo cocinar un alimento que, habitualmente, no gusta demasiado a los niños (pimientos, verduras, especias, pescado azul, legumbres…), aunque lo vestimos y preparamos de tal manera que casi siempre confiesan que sí les ha gustado.

¿Cuándo se reúnen con sus familiares?
Finalizado el almuerzo, los niños envuelven su creación para obsequiar a sus padres como si de un regalo se tratara. Es el momento del reencuentro con los padres, que los reciben con los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja… consecuencia de la tranquilidad con que han comido a lo largo de estas dos horas en el Semproniana.

Patacuchi es el nombre de una pasta que comen habitualmente los niños italianos. Es una pasta elaborada con harina de garbanzos, por lo que los niños comen legumbres sin darse ni cuenta. Esta pasta italiana nos sirve como metáfora para ilustrar la filosofía del Patacuchi de Ada Parellada: que los niños aprendan y amen la cocina sin esfuerzo.

Mario Cañizal