Renovarse a los treinta

Y ahora, llegada su tercera década, sus responsables han decidido darle un giro al local, aunque sin

perder por ello su esencia de restaurante gallego de primer orden, especializado en pescados. La renovación ha llegado en tres aspectos diferenciados: la cocina, la marca gráfica y el que nos interesa en esta sección, la decoración. Una remodelación estética que ha corrido a cargo del diseñador de interiores Agustín Granell, responsable del estudio de diseño y arquitectura GSA&ID.

Granell, que acumula una experiencia de más de veinte años dedicándose al diseño conceptual y en la planificación de espacios y ambientes para locales ha definido su trabajo en Ponteareas como una reforma que “se planteó desde el principio como la actualización de un clásico. Buscábamos mantener la atmósfera de restaurante gallego de pescados pero con nuevos iconos estéticos como un papel pintado con peces, que en realidad son carpas japonesas con trazado ‘tattoo’ –tan de moda–, y unas redes ficticias hechas con tiras planas de madera de roble macizo cepillado y acabado a la cera, que recorren el restaurante y capturan peces en algunas paredes… una alegoría, claro, a la pesca y al mar”. ¿El resultado? Un local en el que predominan colores cálidos, celosías de madera, mobiliario de calidad y una excelente iluminación y que, además, ha sido ampliado con una zona de mesas altas donde se puede disfrutar de una comida informal, a base de tapas y raciones, para que el cliente pueda disfrutar de algo tan de moda como el ‘afterwork’.

Por partes
La remodelación del local ha afectado a todas y cada una de sus partes, comenzando desde la fachada de entrada, quizá la que menos se ha tocado, pero a la que se ha cambiado el acceso al local, la iluminación y el rótulo. Una vez en el interior de Ponteareas, los cambios se hacen más evidentes, comenzando por los que atañen a la barra del local, en forma de ‘U’, a la que, por una parte, se ha intentado dotar de una mayor amplitud e importancia visual (no en vano, ahora se intentará abarcar desde ella, una mayor franja horaria de consumo) y, por otra, cumplir con el objetivo de que la estética de dicha barra evolucione a lo largo de la jornada, debido a la diferencia lumínica. En el mueble central de esta barra se ha fabricado una red pesquera en la que se juega con diferentes texturas y luz y que minimiza el espacio interior de la barra que, además, posee unos botelleros de cristal suspendidos que la dotan, por la noche, de aspecto de bar de copas.

Por su parte, en la sala, las mesas se separan por unas celosías en forma de rombos con arcos de paso ovalados inclinados. La luz natural proviene de grandes ventanales, de una sola hoja, con vistas al jardín interior, tamizada dicha luz por unos estores microperforados. Dentro de la sala hay un bar de servicio y dos reservados con variaciones de color en papel pintado y en la madera de sus paredes. El mobiliario es de Andreu World, con los muebles de apoyo fabricados a medida. Las lámparas de Mooi simulan las boyas de un barco, dotando al espacio de clima ‘marinero’.

En el pasillo, la luz siempre es indirecta y es allí donde se hallan los aseos de la barra y el expositor de pescados y mariscos vivos que está encerrado en un prisma de cristal negro que, mediante su reflejo, aligera el estrechamiento del pasillo.

Para completar la estancia, en su iluminación se han utilizado, además de dichas lámparas Mooi, tiras de LED de alto rendimiento, tanto en luz blanca como en color; así como carriles de LED de última generación imitando a las QR-111. Las lámparas de suspensión de la barra son de diseño propio. JA.I.G.