Responsabilidad

Y cada una con su correspondiente reglamentación y programas de organización.
Las empresas concesionarias de estos servicios han realizado en los últimos años una labor digna de elogio. Porque si loable ha sido en los dos últimos años su capacidad de gestión, que les permitió amortiguar la subida desbocada de los productos básicos de la alimentación (especialmente los dirigidos al segmento escolar) en el año previo a la recesión, no es menos reconocible que lo hayan hecho sin que se resienta la calidad.
Es cierto que todavía queda mucho por hacer por parte de las empresas, como por ejemplo en la innovación en sistemas de gestión dietética.
Tampoco estaría de más contar con movimientos por parte de la Administración. En este sentido, una armonización de los programas y desarrollos legislativos de las distintas comunidades autónomas ayudaría a ordenar un mercado altamente atomizado en el que en algunas regiones se producen situaciones pseudooligopolísticas.
Y, por cierto, habría que lanzar una campaña para concienciar a la sociedad de que la impartición en el colegio de normas de urbanidad en las mesas no exime la responsabilidad de las familias en la educación de sus hijos.