Restaurante Minabo Diez años de ‘latin-sushi’

Minabo abrió sus puertas en 2001 y su propuesta rompió moldes en un Madrid que entonces veía como lo nipón comenzaba a despuntar. Fue uno de los primeros restaurantes en introducir el sushi y el comer con palillos entre los hábitos del madrileño y pionero en ofrecer una rompedora fusión de lo japonés con los sabores peruanos, mexicanos o venezolanos al más puro estilo neoyorquino. Hoy, ese latin-sushi sigue siendo su sello único e inconfundible en su carta.

En ella hay platos tan queridos que su clientela no les permite retirar y que “nunca faltan en ninguna mesa”, especialidades como el Salmon Tower (salmón con mayonesa miso sobre wonton frito), el sashimi Serranito (con salsa made in Minabo), o la 69 (atún vuelta y vuelta con salsa de semilla de sésamo y uva), se han convertido en platos estrella, muy demandados por los comensales.

Diez años en los que todo ha cambiado y que son, justo, los que acaba de cumplir el restaurante Minabo.

Como también lo son sus ya míticos ‘conos’, para muchos los mejores temakis de Madrid. Y no queda ahí la cosa, ya que los responsables del local continúan viajando y explorando con la misma
ilusión que el primer día, a fin de ir incorporando platos nuevos a la carta del local: “Vamos, vemos y lo que nos gusta lo traemos”, aseguran. Entre otros nuevos platos destacan el tartar Morimoto de toro y ventresca de atún, o las Vieras Ten, creadas para celebrar el décimo aniversario del restaurante.

¿Un canuto?
Aunque sin duda alguna la estrella de la carta es la selección de ‘canutos’, una forma de presentar el sushi en rollos finos y alargados, aptos para comer con la mano: de pez mantequilla, salmón, atún picante y, en definitiva, de todos los rellenos de sus célebres ‘conos’ entre los que sobresalen el Lulú, con su inconfundible toque crujiente, y el Dinamita (de gamba, salmón, cangrejo, aguacate y queso). Y para acompañar esa explosión de sabores el restaurante ofrece la primera carta se sojas de la capital con cinco variedades diferentes: Clásica, Minabo (con un puntito dulce), New York (una salsa ahumado muy buscada y traída en exclusiva de Nueva York), Ponzu (con notas cítricas de lima y naranja) y Jalapeño (con toques picantes). Todo ello en un ambiente acogedor, diferenciado en tres estancias y recientemente actualizadas: el salón Perla, perfecto para grupos pequeños, la barra de sushi, el rincón preferido por los más expertises, y el salón Hokusai, coronado por dos espectaculares lámparas medusa traídas de Israel y por un mosaico de malla pixelada a pared completa que representa los cerezos en flor de la obra del artista japonés del siglo XVIII Katsushika Hokusai. Sobre la mesa se han cuidado todos los detalles para ofrecer al comensal una experiencia diferente y lúdica. Para acompañar la comida cuenta con una amplia gama de sakes y dry cocktails como el Pisco Sour, el Margarita o el Bloody Mary Virgin.

I. Cano