Rodilla abre un local gestionado por personas con discapacidad

Rodilla abre un local gestionado por personas con discapacidad
Inauguración del local gestionado por personas con discapacidad de Rodilla. 

Coincidiendo con el 80 aniversario de la apertura del primer restaurante Rodilla, en la plaza de Callao de Madrid, por parte de Antonio Rodilla, la enseña pone en marcha su primer restaurante gestionado por personas con discapacidad intelectual, un proyecto conjunto con la Fundación A La Par.

El nuevo Rodilla que se sitúa en la Calle Arturo Soria, 166 de Madrid. En este establecimiento trabajan un total de 15 personas y ya está totalmente operativo con los servicios de otros establecimientos Rodilla.

La organización y Rodilla han alcanzado un acuerdo para desarrollar este espacio único, que será gestionado bajo la fórmula de franquicia por parte de la fundación y contará con todo el apoyo y experiencia de la cadena. Se trata de un primer paso en la colaboración de ambas entidades en su objetivo común de apoyar a personas con discapacidad.

Enmarcada en el programa de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la compañía, esta apertura contempla uno de los pilares fundamentales de su estrategia: el apoyo a las personas con discapacidad, fomentando su inserción social y laboral y sensibilizando sobre sus dificultades para ayudar a su participación.

La colaboración, según afirma María Carceller, CEO de Grupo Rodilla, nace de la firme convicción del grupo “de que es imprescindible tener un propósito social y un objetivo que vaya más del negocio”. Un hecho por el cual se sienten “con la obligación de desarrollar un modelo con el que también se contribuya al entorno donde operamos”, añade Carceller.

Por su parte, Almudena Martorell, Presidenta de la Fundación A La Par, ha manifestado su ilusión en el proyecto. Se trata de una iniciativa que “potencia la presencia de las personas con discapacidad en la comunidad, en el día a día de los madrileños, y los puestos son ideales para las potencialidades de nuestros trabajadores”, concluye Martorell.