Sandwich & Friends automatiza las comandas

El éxito de Sandwich & Friends no se basa tanto en el producto como en la forma de presentarlo. Su última innovación ha sido la implantación de un sistema automático de pedidos (Orderman), que permite a los clientes seleccionar su menú en un terminal y comunicarlo por radio a la cocina.

La introducción de este sistema de comandas, aparte de agilizar el servicio de mesa y reducir drásticamente los errores, permite a S&F concentrar todos los esfuerzos de su personal en incrementar la calidad del servicio dispensado a los clientes. Además, aporta una nueva pincelada de vanguardia a la cadena, cuyo modelo fue ideado en 1999 por Franxa Tomàs, creativo publicitario, y Kike Gomà, empresario hostelero.

S&F cuenta ya con cinco locales propios repartidos por la ciudad de Barcelona, atendidos por una plantilla de 78 personas. Aparte de una gran variedad de sándwiches, que abarca medio centenar de especialidades entre enrollados fríos o calientes, de dos pisos, con baguette, etc., denominadas siempre con nombres propios de personas para reforzar el concepto Friends, la oferta de S&F incluye diversas preparaciones de comida ligera como pizzetas, ensaladas y postres, elaborados siempre con ingredientes de alta calidad y servidos en mesa al cliente.

La estrategia comercial de S&F pivota en buena medida sobre una imagen de marca vanguardista, reflejada tanto en sus locales como en el personal. Los establecimientos son grandes espacios abiertos, con una superficie que casi siempre supera los 140 metros cuadrados; en el caso de su última apertura, en plena Rambla del Raval, se trata de un local con más de 250 metros cuadrados repartidos en dos plantas.

Joven y cosmopolita
El toque de glamour se lo dan unos amplios escaparates, un gran dibujo mural realizado por el ilustrador Jordi Labanda y un diseño interior obra de Cesc Pons. La idea que subyace en todo ello es convertir los locales de S&F no tanto en un simple comedor, como “en un espacio joven y cosmopolita, donde compartir, conversar, coincidir y comer”.

La imagen y la formación del personal es el segundo pilar de su sofisticada propuesta. S&F tiene una plantilla joven y motivada que ha de cuidar especialmente su limpieza y un look moderno y agradable, a tono con una clientela compuesta mayoritariamente por estudiantes, gente de negocios y turistas.
“Comer rápido si se quiere, pero bien si se viene” es el leit motiv de S&F, que ofrece todo ello por un ticket medio de nueve euros. El éxito de la fórmula de S&F se ha traducido hasta ahora en crecimientos anuales del negocio del 35% y en la propuesta de un gran número de solicitudes para franquiciar el modelo en ciudades de todo el mundo. Aunque de momento no se ha dado ningún paso en tal sentido, la franquicia es una vía de crecimiento que contemplan seriamente los propietarios de S&F.