Siempre nos quedará París

No es una crónica más. Primero por que ha sido cubierta en exclusiva para España por esta revista; segundo porque después de más de quince años de reuniones internacionales, Leaders Club que tiene poco de líderes y mucho de club, va camino de crear una red de contactos internacionales nada desdeñables, con objeto de hacer oir su voz más allá de foros corporativistas internacionales, donde turismo y hoteles calzan botas de siete leguas.

Por eso, un grupo de profesionales de la restauración, que tienen nombres y apellidos, desde Francia, quisieron romper las murallas del aislacionismo a través de fomentar la unión de quienes creen que el intercambio de experiencias, extramuros de patronales nacionales más o menos representativas y asociaciones oportunistas, es saludable y conveniente para los negocios del sector.

Semilla
Y esa semilla ha ido calando, tras más de quince años de sordo trabajo, en más de Europa continental, pero también de Inglaterra y mediante la fecundación aeróbea hasta en Marruecos. ¿En España también?. Pues no. Intentos los hubo y un servidor fue actor principal de de ellos. Sin embargo, no tuvo suerte. Suerte sí la tuvieron los miembros de las delegaciones de Francia, Alemania, Italia, Austria,… que en los años noventa, llegaban a Barcelona para visitar conceptos de restauración que mediante benchmarking les reportara ideas o nuevos desarrollos a las empresas participantes en aquellos tour-study que ya forman parte de la historia internacional de la restauración moderna y que han servido, por ejemplo, para que las bodegas y los bares de tapas proliferen en Francia, como si fueran bistros o brasseries.

Pero esa asimetría parece que quiere arreglarse. Y es el propio Leaders Club, desde su división internacional, el que no quiere operar sin disponer de una antena en España. Porque sabe de la dinámica del sector pese a los arneses que cuelgan de él y porque, en un mundo sin fronteras, sus socios activos quieren dar la bienvenida a los restauradores españoles a sus países y a sus reuniones, al igual que quieren el consejo de sus colegas españoles para implantarse en España (Jürgen Strasser, presidente de LC Alemania, ya está en Ibiza) o mejorar sus cartas con platos españoles (a Kasper Stuart, presidente de Leaders Club Bélgica, creador de Chilli Club Bélgica, por ejemplo, le encantaría).

Mirando hacia atrás sin ira hemos de creer que muchos de los errores que han cometido grupos de restauración que han iniciado su expansión internacional, tampoco se hubieran podido evitar, si hubieran estado relacionados con las empresas locales socios de Leaders Club; pero algún que otro sofoco se hubieran evitado.

Futuro
Antes de que termine el año, el Leaders Club España empezará a funcionar. Deseo y quiero que despegue y pronto se alinee con el resto de la escuadrilla que ahora capitanea desde Frankfurt Jean Georges Plonner, después de que Daniel Majonchi alma-mater de este movimiento profesional se ha retirado a sus cuarteles de invierno y verano.

Si así no fuera, siempre nos quedará París, sede anual de la concentración de las delegaciones internacionales y donde los españoles somos siempre recibidos con los brazos abiertos. Pero ellos y nosotros queremos que, como en Casablanca; el Rick de turno convenza al capitan Renault de que la alianza se frague sin oposición alguna y ello suponga “el comienzo de una gran amistad” entre ambos. l