Sólo por 13 monedas

En EEUU existen numerosos locales que permanecen abiertos durante las 24 horas del día. Incluso en determinados establecimientos de la marca McDonald’s se ha comenzado a apostar por el horario ininterrumpido como estrategia de negocio conscientes, cada vez más, de que existe un usuario que desea comer a ‘horas intempestivas’ después de una noche de fiesta, por ejemplo. Aún así, lo normal en este tipo de casos es que la oferta sea, cuando menos, reducida; se ciña a la comida rápida (bocadillos, sándwiches, etc.) o bollería y/o elementos de desayuno. Lo que no ocurre cuando uno se acerca a 13 Coins… sea la hora que sea.

Detrás del nombre del restaurante de Seattle, 13 Coins, hay un origen peruano. Según cuenta la historia, mucho tiempo atrás, un joven sin recursos se enamoró de una chica de familia acomodada y fue a hablar con su padre. Cuando éste le preguntó qué tenía para ofrecerle a su hija, el muchacho le respondió que únicamente 13 monedas (13 coins, en inglés) en el bolsillo, si de lo que se hablaba era de capital, pero que podía asegurarle un amor imperecedero. El padre quedó tan impresionado por el discurso del chico que le concedió la mano de su hija y, desde entonces, 13 monedas simbolizan amor eterno.

El nombre de un restaurante
Dicha historia es una leyenda, como se ha dicho, pero ha servido para proporcionar un nombre a un establecimiento que ya ha superado las cuatro décadas de vida. Un tiempo durante el que generaciones se han sentado en sus mesas para celebrar reuniones familiares o de amigos, primeras citas, cenas de empresa o, en definitiva, cualquier ocasión que pudiera surgir y a la que acompañar de una buena comida a cualquier hora del día o de la noche.

13 Coins nació en 1967 y muy pronto alcanzó la fama, gracias a varios factores. Por una parte, algo que lo hacía diferente eran sus altos bancos traseros, así como sus sillas giratorias o su cocina vista, que permitía ser testigo de las evoluciones de los chefs a la hora de elaborar los platos. Pero lo que sin duda se convertía en una seña de identidad que ha pervivido a lo largo de las décadas ha sido su amplitud de horarios o, para ser más exactos, el no tenerlos: estar abiertos durante las 24 horas y tener cualquier plato de la carta disponible a lo largo de todo ese tiempo, con las dificultades que eso conlleva, sobre todo, de cara al personal.
“Algunas veces es muy difícil encontrar profesionales que quieran trabajar en mitad de la noche, pero los que lo hacen, realmente disfrutan con ello, dicen desde el restaurante. Los principales desafíos que presenta un local como éste, además, que permanece abierto las 24 horas del día, llegan de la mano de la limpieza y el mantenimiento que, en muchas ocasiones, tiene que realizarse con clientes en el local”.

Aún así, a pesar de estas dificultades, 13 Coins pone a disposición de sus clientes sus platos durante todo el día. Y a la profesionalidad de los chefs que se encargan de realizar tales recetas, se une un personal de sala, caracterizado por su amabilidad con el cliente, que garantizan la vuelta del mismo al restaurante.
“Nuestros clientes están compuestos a partes iguales por un tipo de usuario local y fiel, que atraviesa nuestras puertas una y otra vez, y gente de fuera de la ciudad. Además, en nuestro segundo local, en las proximidades del aeropuerto, atendemos a clientes de todo el mundo. En definitiva, nuestro tipo de cliente también es muy variado, ya que no es inusual, por ejemplo, encontrarse una mesa de abogados, sentados muy próximos a un grupo de jóvenes estudiantes. Y como somos conocidos por nuestra cocina continental, variada, siempre encontrarás algo que te guste. Actualmente, nuestro plato más demandado es el pollo a la parmesana”, aseguran desde el restaurante.

Actualmente 13 Coins posee capacidad para unos 160 comensales en su establecimiento de Seatac –próximo al aeropuerto de la ciudad- y 140 plazas más en el tradicional restaurante de Seattle. La cocina de ambos establecimientos está dirigida por la chef ejecutiva Kassandra McGregor, una profesional avalada por más de veinte años de experiencia en cocinas de restaurantes y hoteles de la ciudad norteamericana.
“Todos los meses realizamos cambios en la carta. Algunos platos se renuevan también de forma estacional. En la actualidad, nuestra oferta está compuesta por unas 140 referencias”, explican desde 13 Coins. l

Reservados para nuevas historias
Dicen desde el restaurante que desde hace más de cuarenta años, en 13 Coins se han fraguado multitud de nuevos acuerdos: profesionales, proposiciones de matrimonio, celebraciones de todo tipo, pequeñas y grandes victorias… en ellas han jugado un papel importante los reservados que el local pone a disposición de sus clientes, como el recientemente remodelado Room Thirteen (Habitación 13).

Dentro de Room Thirteen está lo que se conoce como la suite de la cocina. Posee una capacidad para treinta comensales y entre sus muros, además de la oferta culinaria del local, el cliente puede disfrutar de conexión wi-fi a Internet, televisión y equipamiento para vídeo.

Además, el restaurante de Seattle posee otros espacios amén del comedor principal, como el Garden Patio (Patio del Jardín): Un espacio al aire libre reservado para la organización de fiestas, con vistas a la Avenida Boren y capacidad para 24 personas.

La oferta no acaba aquí, dentro del 13 Coins Sea Tac (el segundo restaurante situado a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Tacoma Seattle), los usuarios pueden realizar todo tipo de encuentros en dos reservados con un capacidad que oscila entre las ocho y las treinta plazas. l A.I.G.

Los chefs de 13 Coins
La persona responsable de los platos que se sirven en 13 Coins es la chef Kassandra McGregor, que se incorporó a la marca en 1986. Desde entonces, la mayor parte del tiempo se la encuentra en él, salvo en algunas ocasiones en que se desplaza al local del aeropuerto. la trayectoria de McGregor se ha caracterizado por su afán de innovación y creatividad, ya que tal y como ella misma afirma “le encanta cocinar”. Su filosofía puede resumirse en: “Cuida a tu staff y ellos cuidarán de tus clientes”. Sus ingredientes ‘fetiche’ son: el ajo, sal, pimienta, aceite de oliva y perejil.

McGregor está asistida habitualmente por J.D. Calhoun, el hombre que da forma a la oferta de platos dulces del restaurante. Calhoun se define como autodidacta, y ha desempeñado su trayectoria profesional a lo largo de los pasado 23 años en los restaurantes de 13 Coins. l A.I.G.