SlowFood in theCanteen

“La escuela debe ser el lugar de aprendizaje y destreza con los alimentos, educación cívica y ejercicio de la convivialidad”, puntualiza, y añade, “las escuelas deben tener en la cocina su verdadera base iniciática de

la física, la química, la biología, la alquimia cultural,…”. Con intención de favorecer todos estos principios, SlowFood ha creado el proyecto “SlowFood in thecanteen”, una red europea de escuelas, que Hernández presentó en el reciente Congreso Internacional Comer en la Escuela, celebrado en Barcelona.

La iniciativa se puso en marcha en el curso 2009/2010 a partir de las propias políticas europeas sobre la salud y la educación escolar, como las dirigidas a fomentar el consumo de frutas, hortalizas y productos lácteos. Actualmente la red “SlowFood in thecanteen”, ya cuenta con escuelas seguidoras en Bélgica, Bulgaria, Francia, Irlanda, Italia, Lituania, Irlanda del Norte, Rumania, Inglaterra y España. El objetivo del programa es promover la educación del gusto y ofrecer a los alumnos conocimientos varios entorno a los alimentos. Del mismo modo, el proyecto implica a las cocinas de los centros escolares a los que se invita a trabajar a favor de la calidad y sostenibilidad de su servicio de comedor, prestando para ello, especial atención no sólo en los productos en sí, sino también, en sus conservación, preparación, servicio y reciclaje de deshechos. “Nuestra estrategia no es deconfrontación con los catering existentes, pero si queremos entablar un diálogo entre todas las partes afectadas, incluida la comunidad educativa”, explica Hernández quien identifica importantes dificultades en su actuación, “tanto por la verticalidad de la contratación por parte del Departamento Educativo que adjudica la contratación prevaleciendo la oferta económica, sin integrar otros aspectos; como por la dejadez del sistema educativo,que no quiere asumir la quiebra del sistema tradicional de comida y de vida familiar y que nos lleva a que la iniciativa de la educación alimentaria sea llevada de facto, por organizaciones empresariales con intereses económicos que tienen frente a ellos a una sociedad totalmente desestructurada y desinformada”.

El caso inglés
En contra de esta realidad descrita por Hernández, el mismo explica que “la opción de SlowFood a nivel de Terra Madre es dar voz a los que en materia de comedores escolares trabajan en pro de un alimento, bueno, limpio y justo. Y de proseguir los esfuerzos como el de Inglaterra, que trata de hacer de la comida, la cocina y la alimentación una asignatura en la etapa primaria y secundaria. El programa FoodForLifePartnership ya ha formado una red de escuelas y comunidades a través de Inglaterra con el compromiso de transformar la

cultura de la comida. Más de 4.300 escuelas y 500.000 niños enrolados, están revolucionando las comidas escolares, volviendo a conectar los niños y los jóvenes con el lugar de origen de la comida, e inspirando a las familias para cocinar los alimentos. Todo esto, sin duda, facilitará el ascenso de la calidad en los comedores escolares en ese país y un compromiso social por la misma”, apunta el vicepresidente de SlowFood España.

Para demostrar la viabilidad de su proyecto, Hernández presentó en el Congreso Internacional Comer en la Escuela de Barcelona, la experiencia de Zaragoza, donde se ha trabajado con profesores del 80 colegios y se ha desarrollado un programa de experimentación sensorial con alumnos del CEIP Gaspar Remiro de Epila. Estas actuaciones han tenido como base los recursos didácticos recogidos en la web de SlowFood Internacional -a disposición de todos los educadores de comedores escolares- y que incluyen desde la Guía de origen de Testaje, al Manual sensorial, pasando por tutoriales, autoguías y cuestionarios de evaluación de actividades. A esto se le ha unido el nacimiento de un mercado de proximidad con alimentos frescos biológicos en el centro de Zaragoza y una comunicación estratégica que favorece esta forma de proceder
Mesa Cívica de la restauración colectiva
Todo este proyecto camina de la mano de la Mesa Cívica presentada por SlowFood y apoyada por el MARM, en el marco de la Expo 2008 H2O de Zaragoza. Esta plataforma trabaja para hacer de la restauración colectiva, una herramienta de cambio en las posiciones medioambientales, de empleo verde y sensibilización social, y abarca desde la temática del empleo del agua, a la emisión de gases de efecto invernadero, pasando por el uso de alimentos de proximidad ecológicos o el reciclaje de residuos. “En estos momentos se está dando ya forma a la iniciativa Mensa Cívica que pretende asentar una comida social saludable, rica y sostenible en escuelas y centros sociales, promoviendo la alianza con productores locales”, explica Hernández. “Hay que conseguir que en un solo frente sentemos a los diferentes departamentos que tienen que estar relacionados con la restauración colectiva (escuelas, hospitales, etc), tratando de integrar en los pliegos de contratación cuantos aspectos tengan que ver con la mejora de la comida colectiva”, concluye Hernández, no sin antes aplaudir la iniciativa andaluza que ha dado un paso al abordar la comida como un aspecto social y ha sentado a varios departamentos para dialogar sobre el tema con los interlocutores sociales.

El programa FoodForLifePartnership ha formado una red de escuelas en Inglaterra con el compromiso de transformar la cultura de la comida y hacer de la comida, la cocina y la alimentación una asignatura en la etapa primaria y secundaria JSusanna Cuadras