Taberna El Papelón inaugura local Madrid de la mano de Juan Ángel Rodríguez

Juan Ángel Rodríguez
Juan Ángel Rodríguez

El nuevo franquiciado en Madrid de Taberna El Papelón, Juan Ángel Rodríguez, cuenta con una dilatada carrera profesional como directivo en empresas de alimentación y restauración.

La nueva Taberna El Papelón está situado en el distrito de Chamartín (con entrada por c/Alberto Alcocer, 47 y c/Nuestra Señora de Luján, 14), «que es más de cliente residencial, que de impulso, si bien contamos con la proximidad del Hospital Virgen del Mar, que nos proporciona esa clientela “de paso”, imprescindible también para todo establecimiento de restauración», razona Juan Ángel Rodríguez, que ocupó la Dirección de Marketing y Comunicación en Procter&Gamble durante década y media. Posteriormente, fue responsable de Desarrollo Estratégico en TelePizza y de Marketing y Comunicación en el Grupo Sigla.

«Si algo me han enseñado dos décadas en la alimentación y la restauración organizada, llevando marcas como VIPS», explica Rodríguez, «es que para que un concepto hostelero triunfe ha de apoyarse en tres pilares, de los que por supuesto goza Taberna El Papelón: una operativa sencilla, una oferta diferencial, que en nuestro caso incluye productos con DO de excelente calidad, pero desconocidos para el gran público, y una excelente relación calidad/precio».

Rodríguez tiene previsto para primavera abrir una gran terraza cubierta, que le va a dar otra dimensión al negocio, que cuenta con algo más de 300 m² de los cuales 200 m² están de cara al público y un aforo de 98 personas. Se trata de un local muy agradable con una barra “de tapeo” de taberna clásica, con sillas altas frente a la de corte de charcutería, y una zona baja, con ambientación de bodega del siglo XIX y un entorno acogedor con una veintena de mesas.

La inversión de Juan Ángel Rodríguez ha rondado los 200.000 €, y su intención es «que la gente esté realmente a gusto, en un sitio tapear y pasarlo bien, y en el que subir un poquito el tono de voz sin que pase nada, sin molestar», concluye.