Teresa Carles, nuevo vegetariano artesano que rompe moldes

Teresa Carles viene a desmentir los tópicos ofreciendo lo que denominaríamos un local trenddy para sibaritas que también gusten de sabores no carnívoros. Efectivamente, todo el recetario está exento de carnes y pescados, pero eso no quiere decir que no sean especialidades absolutamente caseras, basadas en materias primas de altísima calidad (la mayoría de ellas ecológicas), y con un servicio moderno y urbanita.

Los artífices de este novedoso restaurante barcelonés no son, sin embargo, noveles en el sector. Se trata de Ramón Barri y Teresa Carles (de ahí el nombre del establecimiento), propietarios del popular y veterano restaurante vegetariano Paradís (Lleida), inaugurado en 1979; y socios fundadores del restaurante también vegetariano Baobab (Zaragoza). Ambos han dejado, sin embargo, que sea su hijo Jordi Barri el que se encargue de esta nueva aventura, aportando toda su frescura y juventud, así como sus conocimientos adquiridos en el mundo del marketing y de la comunicación. El resultado de esa mezcla entre la visión romántica de la restauración de Ramón y Teresa, junto con las inquietudes 2.0 de Jordi, hacen de Teresa Carles un local que en breve será punto de referencia de los más “in” de Barcelona.

Vegetariano de marca
“Queremos que Teresa Carles sea una marca asociada a la cocina y al producto artesano y vegetariano, queremos darle la vuelta al concepto del restaurante vegetariano haciendo las cosas muy bien, y que el cliente que venga no sólo venga por la cocina vegetariana, sino por la calidad”, asegura un entusiasta Jordi Barri. Y es que, tal y como explicaba el joven restaurador, nada se ha dejado al libre albedrío. “El éxito es tener talento a mi alrededor, y por eso buscamos lo mejor”, añade Jordi Barri. Y así, ha logrado un local céntrico y estratégicamente bien ubicado (a dos pasos de plaza Catalunya y de la zona universitaria), lo ha decorado con la ayuda de Francesc Pons (El Noti, Oven, Sandwhich & Friends, Specchio Magico, etc.) y apoyará su lanzamiento con un estudiado plan de marketing on-line. El objetivo, es crear un local fácilmente reproducible, aunque no franquiciable. “A corto plazo nuestro objetivo es asentarnos en Barcelona y crear marca, después, buscaremos buenas ubicaciones en ciudades con más de 50.000 habitantes; aunque nuestra ilusión sería abrir en Madrid, o, porque nos encantaría poder dar a conocer la cocina que hacemos, una cocina sana, saludable y sabrosa”, añade Jordi Barri.

Cocina central en Lleida
Pero para poder realizar este crecimiento, los Barri & Carles lo tienen todo bien atado, empezando por una cocina central, ubicada en Bellcaire d’Urgell (Lleida), donde realizan todos los platos que pueden conservar en quinta gama, eso sí, abasteciéndose de productores de Km 0. De allí también salen todos los productos que etiquetan con su propia marca, Teresa Carles, y que venden en sus restaurantes: aceite de oliva virgen, almendras y nueces garrapiñadas, mermeladas caseras y vegetales en conserva.

Pero la cocina central viene a partir de otras necesidades. Y es que, lo de abrir más locales tampoco es nuevo para Ramón Barri y Teresa Carles. Empezaron su aventura con Paradís en 1978. “Cuando empecé el restaurante me decían que estaba loco, pero fue un éxito, y desde que abrimos hemos llenado todos los días. Pronto pudimos ampliar el local comprando el edificio anexo y ampliar a 80 plazas, y todo ello, contando con una clientela que no es vegetariana, pero que aprecia la buena cocina y el buen servicio”, cuenta Ramón Barri. La buena fama y el éxito les abrieron, sin duda, las puertas a nuevos negocios y a asociaciones como la que mantienen con José María Rubio, partícipe de la apertura del restaurante Teresa Carles.

En 1996, el matrimonio abrió junto con un socio el restaurante Madioca Tapioca de Mataró (Barcelona) y posteriormente, en 1998 abrieron otro local homónimo en Tarragona. Ambos, sin embargo, acabaron dejándolos a los pocos años en manos de sus socios. En 2005 uno de sus propios clientes le propuso abrir en Zaragoza. “Hicimos lo mismo que con los otros restaurantes: nos encargamos de la formación de todo el personal, del montaje de la cocina… Pero en esta ocasión la clave del éxito fue nuestro socio, Manuel Rodrigo, que supo adaptar nuestra filosofía al restaurante. Y la prueba de ello es que continuamos juntos y con gran éxito”, recuerda Ramón Barri. Después de la apertura del Baobab de Zaragoza vino una nueva apertura, la de un restaurante en Girona, pero tampoco acabó fructificando esa asociación. Sin embargo, en 2005, al verse con cuatro locales abiertos, los Barri creyeron que era la oportunidad de abrir su propia cocina central, para poder abastecerse homogéneamente de algunos platos. Así crean la compañía Feel Good Food, una cocina central que en la actualidad abastece a Paradís, Baobab y Teresa Carles; pero que además es una especie de centro de I+D culinario.
“Contamos con otra gran ventaja y es que toda la familia de mi mujer –sigue Ramón Barri- es campesina y podemos abastecernos de sus productos, desde el aceite a los frutos secos, y elaborarlos de forma artesanal en la cocina central, aunque aprovechándonos de las nuevas tecnologías alimentarias. Ella, de hecho, se formó en casa, cocinando desde niña junto a su abuela y a su madre, de ahí que nuestro recetario sea tan casero y tradicional”. “A mí me gusta incentivar a mi madre –sigue Jordi Barri- para que cree nuevos platos y así hemos logrado, por ejemplo, la pasta artesana con relleno de proteína vegetal. Y creo que esto es uno de nuestros activos más fuertes”. En el obrador de la cocina central trabajan, por ahora, siete personas, aunque no descartan aumentar plantilla en vistas de un posible crecimiento de la actividad. “Todo lo que hacemos es muy saludable, y lo hacemos porque hemos visto que el capítulo de la cocina saludable y sabrosa es un nicho muy importante todavía por explotar; aunque también está el hecho de que queremos poner nuestro pequeño grano de arena para que la gente se alimente mejor”, añade Jordi Barri.

Isabel Acevedo