Terminales de punto de venta

Tomando las enseñas de fast food como ejemplo, las cadenas que operan en este sector tienen unas necesidades bien definidas en cuanto a TPV se refiere. En todos los casos, éstos tienen que ser ágiles y que permitan la rapidez a la hora de solicitar pedidos y realizar el pago. También han de ser resistentes y fiables.
“La TPV es una pantalla táctil, de carácter estándar, con la capacidad necesaria para el desarrollo de sus funciones, donde lo realmente importante es el software. Nosotros trabajamos con un programa de gestión personalizado, denominado Winrest. Como hemos dicho, utiliza un sistema táctil, intuitivo y fácil de aprender, adaptable a cualquier negocio de restauración, con posibilidades de enlazar dispositivos móviles para la recogida de pedidos y dispone de una pantalla de pedidos independiente, con control de diferentes zonas, camareros, caja, etc”. Dice Alfredo Heredia, director General de Taberna Bocatín.
Así, cadenas de servicio rápido, como Cervecerías 100 Montaditos, Abbasid Döner Kebab, Subway, o la propia Taberna Bocatín… presentan necesidades específicas a la hora de hacerse con unos equipos u otros. En líneas generales, la empresa de fast food no halla demasiados problemas con la maquinaria, o lo que es lo mismo el hardware; es con los programas –software-, donde los fabricantes han de echar el resto para brindarles una solución satisfactoria. En algunos casos, pertenecer a un gran grupo ayuda bastante, como por ejemplo en el caso de la enseña Abbasid Döner Kebab, perteneciente a The Eat Out Group, donde, tal y como explica Mercedes Mesa, responsable de Desarrollo de Franquicia “aplicamos la misma tecnología que en algunas de las otras enseñas del grupo, con resultados plenamente satisfactorios. Para ello, ante todo, deben ser funcionales, dinámicos y ágiles. El software debe brindar todo tipo de reportes relacionados con la gestión del día a día del local para asegurar una correcta gestión del negocio”.
Pero, en otros casos, es el propio operador el que opta por desarrollar su propio software, lo que le garantiza la personalización del programa.
“Necesitamos una tecnología que nos permita una alta escalabilidad y conexionado a nivel de hardware y nuevas funcionalidades y posibles, además de constantes, mejoras a nivel de software. Una caja registradora común no nos hubiera permitido cubrir las necesidades básicas de los establecimientos por mucho tiempo, ni siquiera proporcionarles un sistema de gestión adecuado a nuestro funcionamiento”, expone Carlos Pérez, director General de Restalia, grupo propietario de la marca.

Facilidad de uso
Una premisa que los aparatos han de poseer para adecuarse a las necesidades de la empresa de servicio rápido es la facilidad en el uso. Como afirman desde Istanbul Döner Kebap “éstos deben ser fáciles de usar, intuitivos y rápidos. Por otro lado, para minimizar los problemas siempre buscamos equipos que sean robustos y lo más compactos posible. Nos interesa que puedan trabajar de forma aislada en un momento dado –aunque su topología sea en red-, ya que son sistemas de alta disponibilidad y no nos podemos permitir que dejen de funcionar durante mucho tiempo”.
Aún así, el hardware es la parte que menos ‘problemas’ le acarrea a la empresa. Cumpliendo con las características señaladas desde Istanbul Döner Kebap, cualquier empresa podría suministrarlo.
“El hardware no tiene ninguna particularidad específica y podría ser ensamblado por cualquier proveedor de servicios informáticos -dice Ricardo Vallavanti, agente de Desarrollo de Subway en Canarias al exponer su caso-: el hardware y el sistema operativo son elementos comunes que pueden ser suministrados prácticamente en cualquiera de los 90 países en los que estamos presentes. Respecto al software del TPV propiamente dicho, está desarrollado específicamente para la gestión de ventas y control de costes de nuestros restaurantes”.