Terrazas en Cataluña

Hace dos temporadas, por ejemplo, la nueva regulación de espacios para terrazas impuesto por el Ayuntamiento de Barcelona, enalteció los ánimos de muchos empresarios, que vieron cómo de la noche a la mañana perdían un número más o menos significativo de mesas en el exterior del local, algo que en una encuesta posterior, aseguraron, les hizo disminuir notablemente su facturación. El Ayuntamiento no se cansó de argumentar ante las quejas, que la reordenación de espacios se hacía en favor de una mejor convivencia entre los ciudadanos y la actividad comercial desarrollada en un espacio público.

Dos años después, parece que el entendimiento entre unos y otros ha mejorado, hasta el punto que el Gremi de Restauració de Barcelona acepta las ordenanzas en este sentido, aunque no por ello ha dejado de recordar al Ayuntamiento que si la hostelería hace un esfuerzo para adaptarse a las exigencias impuestas por esta normativa, espacios, horarios, diseños, imagen, el Ayuntamiento, debe garantizar, aspectos tan básicos como que bares y restaurantes puedan desarrollar su actividad con total normalidad. Este toque de atención hace especial referencia a los muchos robos que se producen en las terrazas, especialmente en aquellas con un flujo importante de turistas. Tal es el grado de inseguridad en determinados puntos, que “restauradores de la Rambla han tenido que contratar seguridad privada para evitar robos. Esto, sin embargo, no es algo de lo que debería ocuparse el empresario. Las terrazas están instaladas, como bien se ha encargado de recordarnos el Ayuntamiento en repetidas ocasiones, en una vía pública y por tanto debería ser la policía quien vigilara”, explica Josep Maria Torres, director de Calidad del Gremi de Restauració. En este mismo sentido se manifiesta, Raúl Ríos, encargado del restaurante Happy de la Rambla Catalunya, “en un día pueden producirse más de dos y tres robos. En la mayoría de casos son menores del este, de entre 8 y 14 años, que reptan por el suelo o se esconden detrás de las plantas para robar la cartera, la cámara o el móvil a los turistas. Saben cual es el horario de cambio de turno de la policía, controlan los movimientos de nuestro personal,… Ha habido casos en que antes de que hagan algo los hemos visto, increpado y echado, pero aún y así, luego han vuelto y han robado, levantando la desconfianza de algunos clientes que creen que estamos compinchados con ellos. Contratar seguridad privada es un gasto añadido importante que, de momento, no podemos contemplar”.

Instalaciones de temporada
El Gremi considera muy urgente solucionar este problema, más cuando todo indica que el número de terrazas podría aumentar en los próximos meses. “Actualmente un 62,7 % de los 10.993 establecimientos de hostelería de la ciudad de Barcelona no tienen terraza. De los que disponen, el 80% son instalaciones de temporada -6 meses- con una superficie media es de 15,4 metros cuadrados. Estas cifras pueden incrementarse de cara a este otoño-invierno como consecuencia de la aplicación de la ley antitabaco.
“Muy inteligentemente, los restauradores han visto en las terrazas una alternativa viable al conflicto del humo en el interior de los locales y ya desde esta primavera en el Gremi hemos notado un incremento en el número de solicitudes”, explica Torres. Muchos restauradores, esperan ahora a que se hagan públicas las características de las estufas que se podrán instalar en el exterior, y si existirán normas específicas en cada distrito al respecto, para decidirse a pedir o ampliar su terraza de cara a los meses más fríos”.

Criterios
Otros, como Javier Muelas, propietario del bar Mim’s en el barrio de Sant Gervasi, espera una uniformidad de horarios de cierre para ampliar la temporada de terraza en su establecimiento. “No es lógico, dice, que en un barrio se pueda cerrar a la 1,30 de la mañana y en otros obliguen a hacerlo a medianoche”. Ante ello, el Gremi, aunque considera oportuno la mayor uniformidad posible entre distritos, reconoce también que la convivencia debe ser el aspecto que prevalezca, y por ello pide a todos, Ayuntamiento y restauradores, sensibilidad en este sentido. Con lo que están totalmente en desacuerdo es con las acusaciones que señalan a las terrazas como focos principales de ruido nocturno en la ciudad. “Las molestias a los vecinos no son provocadas por la actividad de la terraza, sino por la actitud incívica de determinados ciudadanos”, explica Gaietà Farràs, presidente del Gremi de Restauració. “Estos son, en muchos casos, los mismos que tras el cierre de las terrazas continúan en la calle haciendo ruido, o practicando el botellón, algo que en Barcelona prácticamente no había existido hasta ahora. Ante esta situación vale la pena recordar que los bares y restaurantes somos los únicos, en definitiva, que realizamos una dispensación responsable del alcohol. Así pues, si bien estamos de acuerdo con una ordenación del espacio y otras normativas referentes a la imagen de las terrazas, exigimos, también, que el Ayuntamiento regule respetando la competitividad de todos”.

Fuera de Barcelona, en poblaciones turísticas como Vilanova y la Geltrú, los problemas derivados de la instalación de terrazas tampoco son pocos. A punto de iniciarse la temporada, a principios de abril, el Ayuntamiento todavía no había hecho pública la nueva ordenanza referente a la instalación de estas infraestructuras. Es por este motivo que los restauradores de la población no se han querido manifestar, aunque si han dejado claro que no piensan tolerar más abusos, en referencia al sobrecoste que han tenido que afrontar algunos de ellos para urbanizar, en el caso que no lo estuviera, la zona donde querían ubicar sus terrazas. La necesidad de cerrar muchas de estas instalaciones, debido a la precariedad del entorno, ha sido considerado una ampliación de plazas, por lo que en algunos casos, se han tenido que habilitar, también, lavabos para minusválidos. l