The Salt Yard, cocina de fusión irlandesa y española en la localidad de Kilkenny

El local se encuentra situado en una perpendicular a la avenida principal, muy próximo a la misma y es fruto de la iniciativa del empresario Padraigh Enright que, después de haberse dedicado profesionalmente a la banca, decidía apostar por la hostelería, tras haber probado la gastronomía española y haberse ‘enamorado’ de la misma: de su producto, sus sabores, la “vibrante atmósfera de los pintxo bars en San Sebastián, los bares de tapas en Sevilla, o las tabernas de puerto gallegas, creadas para ofrecer fantásticas experiencias culinarias”, afirma el emprendedor.

Así pues, con unos pocos conocimientos sobre la industria del restaurante, Enright se embarcaba en una aventura con muchos vaivenes. Pero la fortuna puso en su camino al chef Asier Hernández, lo que suponía contar con un cocinero prestigioso, que había desempeñado su labor profesional en múltiples establecimientos internacionales y que, en ese momento, era el jefe de cocina del galardonado (Excellence 2013 de TripAdvisor) restaurante Sol y Sombra, en Killorlin, Irlanda también. El equipo de cocina se completaba con otros dos profesionales españoles, Ernest Subirana (El Bulli Catering, por ejemplo) y Jesús Royo (formado en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu en Madrid), que se hacía cargo de la parte más dulce de la carta.

“También viajé a España, explica Enright, y visité muchos lugares maravillosos para probar la cocina e inspirarme sobre el diseño de The Salt Yard: San Sebastián, Burgos, Madrid, Córdoba, Sevilla, Cádiz y algún otro, fueron mis destinos en un viaje de tres semanas que inspiró lo que es The Salt Yard”.

Puntos comunes
La cocina de The Salt Yard se define como una cocina de fusión española e irlandesa. El grueso de la carta está centrado en platos tan españoles como pueden ser las patatas bravas, o los embutidos (que llegan desde la misma Salamanca), así como algunos productos o platos propios de la Isla Esmeralda. Enright explica que “ha habido muchos puntos comunes entre Irlanda y España a lo largo de estos últimos 2.000 años. Ha habido muchos irlandeses que han realizado grandes aportaciones a España a lo largo de los siglos y España siempre ha acogido muy bien a los irlandeses, por ejemplo durante el siglo XVII. En mi caso concreto, una amiga de la familia, Beatriz Villacañas, poeta, ensayista y crítica literaria, que ha traducido a grandes escritores irlandeses como Seamus Heany, fue quien me introdujo en la literatura española”.

“Desde el punto de vista de la comida, en Irlanda tenemos un fantástico producto fresco, lo mismo que en España y, en mi opinión, utilizando las técnicas y el alma de la cocina española, fusionada con las carnes y pescados irlandeses, podemos ofrecer una experiencia muy atractiva al cliente, así como aportar algo nuevo a Kilkenny que es, posiblemente, la capital gastronómica de Irlanda”, añade.

Consciente de que los bares de tapas no son algo poco habitual, Enright centra el punto fuerte de The Salt Yard en que “nosotros podemos hacer algo realmente auténtico y, con ello, hacer una contribución realmente valiosa a la ciudad”.

Una contribución que, en palabras de los propios chefs, no ha tardado en notarse. Subirana comentaba sentirse bastante “sorprendido”, por el eco que ha tenido la apertura del local que, en el tiempo que lleva abierto (aproximadamente desde finales del mes de junio), ya había sido visitado por muchos periodistas y críticos gastronómicos. Por su parte, Asier Hernández reconocía que, de todas formas, se plantea ante ellos un camino por recorrer, ya que la cultura gastronómica del público local, la mayor parte de la clientela, es aún un terreno con mucho potencial de desarrollo.

Aún así, el propietario del establecimiento afirma que “la reacción del público ha sido muy, muy positiva. Constantemente nos comentan que nuestra comida es auténtica, muy bien presentada y con un gran abanico de sabores. Muchos dicen que es como estar en Barcelona o Sevilla y que el diseño del restaurante es bastante ‘típico español’. Un espacio en el que el cliente se puede relajar y divertir disfrutando de una fantástica comida española y estupendos vinos, también españoles, procedentes de pequeños productores. Nuestro chef se ha hecho con una gran reputación no sólo entre el público, sino también entre los chefs de la ciudad. Además, las reacciones ante el jamón que traemos de Salamanca, o las aceitunas o quesos que importamos del País Vasco, Asturias o Castilla, son muy positivas”.

La importancia del staff
Todo el equipo de The Salt Yard se encuentra pues inmerso en un viaje en pos de ofrecer al cliente una experiencia gastronómica que perdure en el tiempo y de la que sentirse orgullosos.

“Tener una comida excelente sólo es posible teniendo los mejores ingredientes, pero incluso con una comida excelente, a menos que nuestro servicio no sea capaz de batir al resto del mercado, no tendremos éxito”, explica Padraight Enright. “El conocimiento de todo el personal de los platos y las bebidas que servimos es la clave. Y ese conocimiento sólo puede adquirirse a través de la pasión. Un staff apasionado por lo que hace es un recurso de un valor incalculable puesto que su entusiasmo se transfiere al comensal y se crean grandes experiencias. Otro elemento que hace que un restaurante sea un gran restaurante, para mí, es gestionarlo como si cada día fuera el día de apertura. Se debe recordar que los clientes que atraviesan tu puerta te han elegido por encima de los otros restaurantes de la ciudad, así que debe ser tratado muy, muy bien. Muchos clientes no tienen mucho dinero para gastar y nos conceden a nosotros el privilegio de ese gasto cuando nos visitan. Eso es algo que no hay que perder nunca de vista”. JAna I. García
Fotos: Virgilio García Cano y Lucía Morales