The Water Company, espirituosos y refrescos Premium

Así, la compañía, a cuyo frente se encuentran Cristina Infante y Jesús Rodríguez, nacía como respuesta a la creciente necesidad del mercado por contar con una oferta de las llamadas bebidas Premium. Premium e innovadora, tanto en el segmento de las bebidas alcohólicas, como en el de los refrescos. Su portfolio de marcas no es muy extenso, pero sí muy bien seleccionado. Abarca tres tipos de refrescos y siete familias de espirituosos, que le han valido a la firma convertirse en una referencia para esos dos mercados en los que hay que tener en cuenta un distinto funcionamiento al de las bebidas ‘masivas’.
“Ambos mercados están divididos en dos segmentos: masivo y especializado o premium, que se comportan de manera totalmente diferente. Mientras el segmento masivo está estancado y saturado. Los clientes se mueven por precio y no son fieles a la marca, el segmento especializado es el que se está desarrollando y creciendo. Los refrescos han entrado más tarde y lo han hecho gracias a la innovación que está experimentando el mercado de espirituosos, que cada vez necesitan productos de más calidad, diferentes para productos específicos y clientes específicos”, explica Cristina Infante, responsable de The Water Company

Productos
De este modo, en lo que a refrescos se refiere, The Water Company comercializa las marcas Fiji Water – el agua embotellada de los famosos-, Q Tonic – una tónica elaborada con ingredientes completamente naturales que, sin ser Light, tiene un 60% menos de calorías-, y Boylan – una marca cuyos orígenes se remontan a 1891-.

Pero su fuerte continúan siendo los espirituosos. Nombres muy exclusivos que constituyen su principal baza. A saber:
Ron y tequila Porfirio. Los rones no llevan azúcares añadidos o estractos para endulzar y todos los productos tienen una triple destilación en alambique. Tanto el ron como el tequila añejos envejecen durante cinco años en barricas de roble americano vírgenes y su color viene dado por el propio añejamiento.

Whisky Matisse. Dos blended y dos maltas. De los primeros destaca la cuidadosa selección de maltas y granos de Speyside y los Highlands. De los maltas destaca el Single Malt, de 15 años y el Pure Malt, elaborado con una selección de siete de los mejores single malts, que maduran durante doce años en barricas de roble.

Ginebra Brockmans. Con diez botánicos entre los que se incluyen los clásicos como la raíz de angélica o el enebro. Pero también frutas del bosque de la Toscana que son las que le confieren un carácter especial.

Licor de jengibre Domaine de Canton. Especialmente destinado a la coctelería y elaborado con ingredientes que provienen de todos los rincones del mundo, entre los que destaca el jengibre vietnamita.

Gama Diadema. Compuesta por productos calificados de ‘ultra premium’, entre los que destacan los vinos de la Toscana, aceite de oliva de la Toscana y champán francés elaborado por Jean Noel Haton.

Ginebra Whitley Nelly. Seca, elaborada a partir de nueve botánicos entre los que destaca el fisalis y las semillas y pulpa del baobab. Una ginebra muy equilibrada y cítrica, de cuatro destilaciones.

Cavalli Vodka. Producido según la tradición italiana. Un vodca destilado a partir de grano de centeno cultivado en los valles de los Alpes, en la ribera del río Po. Cuatro columnas de destilación y una quinta destilación en alambique.

Crisis y el futuro
Así, con esta carpeta de productos, que sin duda irá creciendo con el paso del tiempo, la empresa afronta el futuro inmediato con esperanza a pesar de la situación económica que se vive a nivel mundial. No en vano, tal y como explica la propia Cristina Infante, el mercado de las bebidas Premium no se comporta igual que el de las bebidas masivas:
“Si bien es cierto que la crisis afecta a todos, los productos masivos la sufren más porque el cliente no es fiel (se mueve por precio, como hemos dicho). El futuro desde mi punto de vista está en la especialización (en todos los sectores), en atender nichos de mercado específicos. De esta forma se gana competitividad, se evitan la guerras de precios y se descrema la competencia”.

I. Cano