Tiempos de aumento del trabajo y de algo menos de ‘alegría’

Las razones son varias. De un lado, el elevado precio que está alcanzando ya el marisco, de otro su escasez en relación a otros años, fruto de las lluvias torrenciales que han azotado a lo largo del otoño esta tierra y que han llegado en forma de agua dulce a los bancos marisqueros; por otra parte el hecho de que una parte nada desdeñable de la población se nutre del autoabastecimiento, tanto de los productos del agro (como el famoso capón), o del mar (que en las lonjas ya registran precios elevados). Este conjunto de circunstancias son las que han llevado al propietario de Casa Marcelo a afirmar que “no existe la alegría de otros años. Yo, por ejemplo, no voy a hacer nada de especial. A lo sumo algún postre, del tipo de un helado de turrón. Nada especial”. En la propia capital gallega, Toñi Vicente reconoce que sí tiene más trabajo en estas fechas que en otras temporadas. “Hay más público, sobre todo reuniones de empresas o de amigos. Pero también hay que atender a los precios de los productos que un mes antes de la llegada de las fiestas de Navidad ya comienzan a incrementarse. En mi caso, continúa, cierro unos días; desde Nochebuena hasta dos días antes de Reyes”. Será entonces cuando esta otra estrella Michelín (una de las siete que existen en Galicia) eche mano de uno de los productos estrella de la temporada como es el Capón de Vilalba.

Encargos
En un tono similar se manifiesta Ana Gago, jefa de cocina del restaurante Casa Pardo, en A Coruña. “No tiene nada que ver el trabajo de diciembre con el del mes anterior. Recibimos muchos encargos de cenas de empresas y de familias”. A lo largo de estos cincuenta y cinco años de vida de este establecimiento, Ana Gago asiste sorprendida a un hecho relativamente reciente. “Desde hace tres años a esta parte observamos como cada vez más la gente opta por celebrar fuera del hogar la cena de Nochebuena y la comida de Navidad. Son fechas en las que aumenta el consumo del marisco, del capón y nos hace perder tradiciones como la del Bacalao con coliflor tan nuestro”, apunta Ana Gago.

Javier González, jefe de cocina y propietario de A Rexidora, en la localidad ourensana de Bentrances, luce también su estrella de la fama y reconoce que diciembre “es un mes importante y especial en el conjunto del año. Nuestro local recibe la visita de comidas y cenas de empresas, laboratorios y de algún político que otro”. Para la ocasión, González ultimaba en el momento de recibir la llamada de RESTAURACIÓN NEWS algunos platos. “Estoy trabajando en ello, pero sí estoy en disposición de adelantar que tendremos un Cordero lechal con setas en hojaldre y de postre una Crema ligera de turrón con chocolate y bica de castañas”.

El que más fácil lo tiene parece ser Pepe Solla. En su restaurante, pese a los cambios operados, sigue reinando la tradición en algunos aspectos, como el de la gestión. “Sigo en este punto la línea marcada en casa desde hace décadas y en Navidad cerramos quince días”. Otro que tampoco se complica la vida es también uno de los poseedores de una estrella Michelín. Se trata de La Taberna de Rotillo, que en su línea tan particular cierra sus puertas desde el quince de diciembre hasta el quince de enero. l A. B.