Todos por la pizza

En un segmento tan globalizado como el de la restauración de servicio rápido, las empresas españolas deben ganar tamaño con urgencia si quieren ser competitivas.

La familia Ballvé, que lleva más de un lustro gestionando la cadena de pizzerías gracias a haber comprado algo más de un 5% del capital junto con los Olcese -dejando con un palmo de narices a los accionistas minoritarios de la compañía-, ha decidido lanzar una OPA sobre el 100% del grupo.

Con su decisión, los Ballvé, que afrontan esta operación de la mano del fondo de riesgo Permira, han abierto la caja de los truenos.

Zena, grupo que se encontraba en proceso de venta, ha visto una ocasión para matar dos pájaros de un tiro, y no la piensa desaprovechar: Si compra Telepizza, por una parte, duplica su tamaño de cara a su presencia en el ranking de los mayores grupos mundiales del segmento, y, por otra, consuma la venganza que CVC, su principal accionista, tenía jurada a Permira desde que esta última se entrometió en la adquisición de Cortefiel.

El grupo luso Ibersol ya ha superado la oferta de Zena (en un céntimo) y todo indica que se avecina una guerra de ofertas de la que el principal beneficiado será el pequeño accionista de Telepizza.

En la encuesta realizada por RESTAURACIÓN NEWS a través de sus suscriptores del semanario online, se preguntaba sobre qué grupo saldrá victorioso de esta guerra de ofertas.

La mayoría cree que será Ibersol quien finalmente se lleve el gato al agua, pero muchos no descartan la aparición de una cuarta oferta. El tiempo dirá.

Mientras tanto, el pequeño inversor observa el lance desde la barrera, tranquilo esta vez, viendo como se revalorizan sus acciones.