Tres años de servicio y casi un millón de clientes

DiBocca no tiene traducción, pero “suena bien”, dice su responsable de Marketing.
Llevan poco más de tres años y ya cuentan con seis locales, tan sólo uno de ellos fuera de Madrid. Y es que su plan de negocio no pasa por “abrir y abrir”, lo que defienden es un crecimiento sostenido, teniendo claro que cada DiBocca “tiene que ser rentable”.

Todo comenzó en noviembre de 2003 aunque la empresa DiBocca Restauración ya estaba constituida anteriormente. Este concepto de negocio surge del restaurante de cocina italiana Festín, que abrió sus puertas hace diez años. “Teniendo las personas clave de este último restaurante, el producto adecuado y la experiencia, pensamos que con un nombre más comercial podríamos clonarlo”, asegura Juan Ronda, responsable de Marketing de la empresa.
En la actualidad cuentan con seis establecimientos en Madrid (el último se inauguró el 12 de diciembre en Guzmán el Bueno) y uno en Valencia, “que funciona de maravilla porque está al lado de un hospital”, añade. Además, abrirá en un periodo de tres meses otro establecimiento de esta enseña en la Plaza de Canalejas.
Las tres premisas que DiBocca aplica para intentar alcanzar el éxito es el famoso de “location, location, location”, como asegura Juan Ronda que aprendió en una escuela de negocios. Y es que están abriendo locales con una ubicación en primera línea, fundamentalmente en Madrid, y muchos de ellos presentan grandes dimensiones como es el caso de Gran Vía. “Además”, puntualiza el responsable de Marketing de la marca, “lo que nos caracteriza es abrir cuando ganemos, hay que ganar en viabilidad”, responde.

Cocina de base italiana
Su cocina tiene una base italiana, pero también los platos de cariz mediterráneo tienen su espacio en la carta. “Los restaurantes temáticos tienen su límite”, indica Juan Ronda. Así, existen platos típicos del país italiano como la pasta fresca (espaguetis, fettucini, etc.) y varios postres como es el caso del tiramisú, que se elabora en el propio restaurante. También, aparte de los entrantes, ensaladas y pizzas, las cartas de DiBocca cuentan con risottos, carpaccios, carnes y pescados. Estos últimos dos platos constituyen una práctica muy habitual en los restaurantes de esta clase que están surgiendo en los últimos años en las grandes ciudades de nuestro país.
Esta clase de restaurantes son conscientes de que su público no debe ser tan sólo de fin de semana o de entre semana. Por ello, se trata de que se localicen junto a oficinas y viviendas a la vez y, de esta manera, “ampliar el target y ofrecer menús diarios a nueve euros y medio, y los fines de semana, dar de comer con un ticket medio de quince euros”, especifica Juan Ronda.
Pero DiBocca también quiso ampliar su público objetivo atendiendo a la edad. Con Festín el público al que iba dirigido era fundamentalmente adulto, algo que han tenido en cuenta a la hora de sacar este concepto de restauración al mercado. Por este motivo, no sólo dan cabida a un segmento en concreto, sino que han pensado además en un público infantil con menús exclusivamente para ellos.

“Pequeño holding”
Pero esto no es todo. El grupo de socios que integran este “pequeño holding” (así lo define Juan Ronda), que también son accionistas en otras áreas de negocio, cuentan al mismo tiempo con diecinueve locales de Telepizza, que facturan una media de 2,5 millones de euros. Precisamente, este grupo quiere seguir diversificando su oferta y para ello ha firmado un acuerdo con la empresa de origen guatemalteco Pollo El Campero, para abrir algunos locales contiguos a los suyos. “El grupo tenía relación con esta compañía y sabíamos que querían abrir en España. Dada nuestra experiencia en el sector de la restauración decidimos aprovechar las sinergias y abrir en Madrid”, asegura, al tiempo que aclara que ya cuentan con uno junto al Telepizza de la calle madrileña de Fuencarral y otro próximamente en la Plaza de Canalejas, coincidiendo con la apertura de un nuevo DiBocca.
El responsable de Marketing de DiBocca, también trabajó en este área en Telepizza, concretamente en el ámbito del marketing estratégico, por lo que cuenta con una experiencia acumulada y sabe que no es bueno “abrir y abrir sin parar”. No tienen prisa en abrir locales y por ello se han centrado de momento en Madrid. “Cuando ya tengamos unos veinticinco o treinta, entonces ya pensaremos en realizar aperturas en otras ciudades”, afirma mientras puntualiza que “en esta empresa gusta mucho el concepto de crecimiento sostenido, es lo más ajustado a nuestra filosofía de negocio”.

Crecimiento sostenido
Este crecimiento sostenido está marcado por un estudio que realizan periódicamente y que refleja su crecimiento “siempre de dos dígitos”, en torno a un diez y un quince por ciento al año. Además, la facturación prevista a finales de este año ronda los cinco millones de euros, lo que demuestra que el concepto “ha conseguido unas cifras bastante aceptables para el tiempo que lleva operando”.
Además, desde que abrieron su primer establecimiento en Madrid ya han pasado diecinueve meses y Juan Ronda muestra con cierto orgullo la pantalla de su ordenador donde se puede ver la cifra 820.452. Son el total de personas que han pasado por sus seis establecimientos de DiBocca hasta el momento, por lo que a estas alturas ya están pensando en llegar al millón de clientes en unos meses. Por ahora, el método más tradicional del mundo del marketing, el boca a boca (desde la compañía se hace alusión al DiBocca a boca), está funcionando. Habrá que comprobar qué sucede cuando decidan dar el salto y crezcan en todo el territorio nacional. l
Jorge Todolí