Un chef poco usual

La trayectoria de Nicolas Le Bec ya se remonta bastantes años en el tiempo, puesto que a pesar de su juventud (ronda los cuarenta) ya con diecisiete años flirteaba con esto de los fogones y a los 25 tenía a su cargo a un equipo de cincuenta personas. Así, tras haber trabajado en Montpellier con Jacques y Laurent Pourcel y en París con Alain Passard y con Jean-Pierre Vigato, Nicolas Le Bec desembarcó en Lyon contratado como chef de La Cour des Loges (año 2000) antes de abrir su propio restaurante en el que hace realidad la máxima que resume toda su trayectoria y que le ha llevado a protagonizar demostraciones culinarias por países tan distantes como Italia, México, EEUU, Canadá o Japón: “Siempre he sido libre”.

Libre fue en el año 2000 cuando desembarcó en Cour des Loges uno de los hoteles más bonitos de la ciudad pero que hasta el momento no había contado con un restaurante acorde. Dos años después, el establecimiento recibía el calificativo 18/20 en la guía Gault & Millau Restaurant y Le Bec era nombrado ‘Mejor Cocinero del Año’. Al año siguiente llegaba la primera estrella Michelín de la trayectoria de este cocinero. La consecuencia fue que el restaurante pronto le hizo sombra al hotel.

Actualmente, el chef puede jactarse de que en el restaurante que lleva su nombre, sus empleados actúan como si fueran propietarios. Aunque al principio sentía la necesidad de controlarlo todo, desde la cocina hasta la decoración, pero ahora ha aprendido a delegar aunque sigue manteniendo el hábito de pasearse entre las mesas de sus clientes, sin identificarse, manteniendo un anonimato que explica que prefiera vestir siempre de negro, en lugar de la clásica chaquetilla blanca de los chefs a pesar de que ha manifestado la intención de volver a ella.

Un grupo de tres
Con Le Rue Le Bec, el concepto recientemente premiado por el Leader’s Club del país vecino, Le Bec se ha metido de lleno dentro del ámbito de los gastrobares y la defensa de los productos típicos del país vecino. De hecho, por un precio que oscila entre los seis y los 19 euros por plato, en este local el usuario puede disfrutar de quesos, patés, panes de toda Francia, así como de platos que llevan la rúbrica del afamado chef.

Y ésta es sólo una parte. Si Le Rue Le Bec ha sido el galardonado en esta ocasión, el cocinero galo cuenta también con el reconocimiento en forma de dos estrellas Michelín para su restaurante en Lyon Nicolas Le Bec & Tabata Restaurant, un establecimiento caracterizado pr cambiar la carta cada mes. Un ritmo que, para los que le conocen, es demasiado lento, puesto que Nicolás Le Bec tiene, afirman, ideas nuevas cada minuto. De hecho, esta rapidez también quedó exteriorizada a la hora de entrar a formar parte de la familia de los estrellas Michelín, puesto que la primera de ellas le fue concedida cuando apenas contaba con un par de meses de andadura. Dentro de éste, su buque insignia, situado cerca del río Ródano y calificado como uno de los principales restaurantes de Lyon. Se sirven platos creativos, a menudo sorprendentes, combinando los sabores de la cocina clásica francesa con especias, flores, frutos exóticos, cacao y otros sabores; todo ello acompañado de una decoración moderna y elegante.

Por último, el tercer puntal de éxito sobre el que se sustenta su pequeño imperio es el Espacio Le Bec & Florian, enclavado en el aeropuerto de Lyon. Un local espectacular y cosmopolita con el que el chef se introduce en la alta restauración para viajeros. J