Un negocio de corners al calor de las brasas

Para Julio Ramírez, director general de la enseña, esta carne supone la principal ventaja diferencial respecto a la competencia. Por tanto, hay que cuidar su tratamiento hasta el momento en el que se presenta en el plato del comensal. Un 95% de estos cortes se preparan a las brasas. Se asa en parrillas cerradas, “que mantienen mejor el calor y son mucho más rápidas que las abiertas”, sentencia Ramírez. Están homologadas por la central de Abrasador dos marcas: Movilfrit y Hosper. El combustible es carbón de cáscara de coco importado, por varias razones que alega Ramírez: “No hay que talar árboles, así que es ecológico, es limpio porque no desprende hollín y tiene tres o cuatro veces más poder calorífico que la madera de encina”. Para que se creen brasas basta con encenderlo unos veinte minutos antes de colocar la carne. La formación del personal en este aspecto, según el director general, no es complicada y suele durar dos días.

Abrasador actualmente cuenta con sesenta puntos de venta, veinte de ellos abiertos este 2011. La otra cara de la moneda son diez contratos que han acabado y no se han renovado. “Hemos hecho criba”, dice Ramírez. Para 2010 esperan abrir otros cincuenta corners, el modelo en el que se centran en estos momentos, después de sufrir una evolución – provocada por la actual situación económica- hacia esta fórmula de expansión distinta de la tradicional franquicia. “Tuvimos que cambiar el chip”, reconoce el portavoz de la empresa.

De este modo, abrir un corner significa para Abrasador vender sus productos bajo su marca en locales ya consolidados y trabajar con hosteleros de confianza, que en su carta incluyen, además de sus habituales especialidades, los platos Abrasador. Pero el beneficio tiene que ser mutuo, obviamente. Así, durante el primer año, el negocio hostelero que acoge el corner Abrasador, aumenta sus ventas en un 15% de media, de acuerdo con el director general de esta enseña casual. “Lo que nos une con los puntos de venta, a nivel económico es, sobre todo, que somos proovedores suyos de carne”, explica Ramírez. Los corners deben hacer una inversión inicial de unos 5.000 euros, en el horno, vinilos y rótulos, tres días de formación…. y no pagan royalties a Abrasador, si bien, se comprometen a comprar la carne que consumen.

Más puntos de venta, menos consumo

El máximo representante de la firma se muestra satisfecho con las cifras del último año: “No nos podemos quejar porque cada vez tenemos más puntos de venta que compensan que haya bajado un 20% la compra que me hacían los corners (…) Hemos vendido lo mismo que el año pasado aproximadamente, aún estando en más sitios”. Esto se traduce en que los Abrasador han consumido de la ganadería de los Ramírez, 108 toneladas de ternera, en 2011 y 30,5 de cerdo ibérico. No obstante, este negocio de ganadería de la familia, paralelo y complementario, da más de sí, pues autoabastece a la cadena pero también vende a terceros, por lo que la producción total es unas seis veces mayor, aclara Julio Ramirez.

Afirma que no se inmiscuyen en la gestión del negocio de los hosteleros con los que está trabajando en los corners, ya que son seleccionados por Abrasador por su reconocida profesionalidad, aunque ayudan a mejorar resultados, en la medida de lo posible: “A nuestros puntos de venta, nosotros les aportamos saber hacer para que vendan más. Yo hago publicidad para nuestros dos locales de Madrid y Toledo – los únicos que son propios-. Proponemos ideas que ellos copian a veces y lo hacen a nivel local, pero su publicidad, la pagan ellos”. Otra aportación, son las acciones formativas que la cadena ofrece y por las que los corners aportan una pequeña cuota.

Los precios de las especialidades Abrasador se marcan desde la central a sus socios en los corners y aunque la venta por volumen, es mayor por la expansión de la cadena, el ticket medio, reconoce Ramírez, ha sufrido ajustes a la baja. Y si hace un par de años, se situaba en torno a los 28 euros, ahora está en 20. “En Navidad hemos tenido en el local de la calle Salud de Madrid unas 500 reservas de mesas. Todas tenían a su disposición menús de 25, 35 y 40 euros, pero se han decantado en el 90% de los casos, por el más barato”.

En cuanto a la oferta gastronómica, Abrasador propone a sus socios cinco platos de ternera, cinco de cerdo ibérico y otros cinco elaborados con otros ingredientes para sus cartas, que son los más exitosos en las pruebas realizadas previamente en los locales propios. El resto, está formado por otras especialidades “made in Abrasador” y las creadas por el restaurante que acoge el corner.

El 80% de los puntos de venta la cambian la carta cada seis meses, si bien desde la central sólo se exige un mínimo de una vez al año.

Y como hay capitales o grandes ciudades a las que no han llegado aún las parrillas de Abrasador, serán prioridad en estos momentos. Entre ellas, Valladolid, Bilbao, Gijón…donde los Ramírez y su equipo preparan inminentes aperturas. JRN