Un tesoro con nuevo estilo

Ingrediente estrella de la dieta mediterránea y el principal producto de exportación agrícola en España, el aceite de oliva busca nuevas vías de negocio que, unidas al diseño y la calidad, persiguen adaptarse a las necesidades de la sociedad del siglo XXI.

Auténtico estandarte de salud y bienestar, el aceite de oliva forma parte de la dieta española desde que, en la antigüedad, los fenicios se encargaran de introducirlo con fines medicinales, además de alimentarios. Actualmente, el empleo de este auténtico oro líquido para la elaboración de las más variadas recetas en restaurantes y establecimientos de todo tipo está generalizado y es sinónimo de calidad.
Con el objetivo de cubrir las cambiantes demandas del sector hostelero actual, los principales fabricantes de aceite no cesan de investigar la mejor manera de acercarse a sus clientes y diferenciarse de la competencia. Entre las fórmulas más habituales se encuentra el lanzamiento de variadas gamas, que incluyen diferentes opciones de sabores más o menos fuertes; diversidad de calidades en función de su proceso de elaboración y sistema de cultivo de la aceituna; así como la creación de nuevos envases adaptados a las necesidades de una sociedad cada vez más dinámica que reclama calidad y diseño en los alimentos que consume.

Valor añadido
Son muchos los ejemplos de esta nueva tendencia en la comercialización de aceite de oliva. Por ejemplo, alguna compañía acaba de presentar un nuevo envase de 500 ml, más pequeño y manejable, en una botella de plástico PET, irrompible, reciclable y respetuosa con el medioambiente. En esta misma línea, otras firmas proponen productos individuales en formatos pequeños de 10 ó 20 ml para un solo uso, ideales para bares y cafeterías que ofrecen desayunos, o como aliño para ensaladas en locales de comida rápida.
Por otra parte, algunas compañías van más allá y optan por crear auténticas delicatesen, variedades únicas con presentaciones especiales para un público selecto. Un ejemplo curioso es el de una empresa olivarera que ha decidido embotellar su preciado líquido en un envase de cristal con 97 ilustraciones serigrafiadas en oro. Este producto, que recibe el nombre de 667 como homenaje al número de aceitunas necesarias para rellenar cada botella, se compone de dos variedades especiales de aceituna: royal y picual. Con esta apuesta, la firma quiere ofrecer una alternativa diferente y asociar su aceite con la exquisitez y la exclusividad.

Diseño más ecología
Frente a la opción del diseño, o unido a este, existe la posibilidad de escoger otras vías que fomenten una alimentación diferente, más sana y ecológica. Se trata de una tendencia emergente en los últimos años que, actualmente, cuenta con restaurantes y establecimientos propios por toda España. Para satisfacer esta demanda, muchos productores, especialmente en Andalucía, se suman a la comercialización de aceite de oliva ecológico mediante un cultivo natural que respeta al máximo el entorno y prescinde de productos químicos durante el proceso de elaboración. Además, es sometido a unos exhaustivos controles de calidad para certificar su auténtica procedencia ecológica. Al mismo tiempo, se cuidan al máximo los procesos de extracción en frío del aceite y se emplean avanzadas técnicas para dar lugar a un líquido puro, con múltiples propiedades beneficiosas para la salud y fácilmente reconocible mediante sus etiquetas identificativas.

Cifras de un gran mercado
Para entender mejor hasta qué punto este preciado manjar supone un elemento de vital importancia en la cultura gastronómica y la economía agraria española, tan sólo hace falta conocer algunas de las cifras que aporta la industria olivarera respecto a la campaña de 2009. Con una producción media anual en torno a un millón de toneladas de aceituna, España es el principal productor mundial de aceite de oliva. Asimismo, exporta alrededor de 400.000 toneladas de aceitunas y la superficie olivarera cultivada en toda la geografía abarca un 25% de la mundial.
En cuanto a los países receptores de aceite español, se cuentan más de 100 entre los cinco continentes, siendo Italia el principal mercado, seguido de Francia, Portugal y Reino Unido. Fuera de Europa, Japón se está convirtiendo en un importante importador del aceite de oliva español. Y es que, para crear este reconocido alimento existen más de de 260 variedades de oliva, que dan lugar a cientos de tipologías diferentes: puro, mezcla, refinado, virgen, virgen extra, con denominación de origen o ecológico.

Fabricantes

Presentamos aquí algunos fabricantes con productos específicos para el sector de foodservice:

Aceites del sur

Aceites Millas

Acesur

Hojiblanca

Muñoz Vera

Señorío de Jaén