Una bodega flotante

Las cartas de vinos de Silversea contienen cerca de medio millar de referencias procedentes de distintas partes del mundo. En ella se pueden encontrar desde exquisitos Petrus hasta caldos procedentes de Sudáfrica, pasando por Vega Sicilia y algunos Ribera del Duero. Según la compañía, parte de estos vinos se han adquirido en subastas de añadas antiguas de la sala Christies de Londres.

Durante la travesía, los pasajeros tiene dos opciones: degustar dentro del menú las propuestas diarias del sumiller, o pedir, pagando, cualquier otro vino de la carta.
¿Cómo puede ser que una naviera se arriesgue a guardar semejantes vinos en un lugar tan poco hospitalario para este tipo de producto como un barco? “El porcentaje de clientes que prefieren pedir un vino de la carta al que ponemos en para acompañar al menú del día es impresionante. Esto hace que la rotación del producto sea muy alta”, asegura Jérôme Lucas, sumiller del Silver Shadow. “Aunque disponemos de sistemas modernos y sofisticados para conservar los productos, está claro que estos no aguantan indefinidamente y que no siempre se agotan todas las referencias con la carta. Entonces, la solución es ir dando salida a los vinos menos demandados para acompañar los menús diarios. Se trata de caldos de altísima calidad que los pasajeros disfrutan sin coste alguno”, añade Lucas. l P.V.