Vinoteca Moratín + Bodegas Trigo
Sinergias vinícolas en el Barrio de las Letras

La historia de esta sinergia es la de dos empresarios que buscaban la diferenciación para sus negocios dentro de un barrio, el de Las Letras en Madrid, que vive una nueva época de vitalidad tras la crisis y, sobre todo, el cierre al tráfico.

Javier Mesa

De izquierda a derecha, Marcos Gil y José Trigo a las puertas de la Vinoteca Moratín. Foto: © Javier Mesa / Restauración News
De izquierda a derecha, Marcos Gil y José Trigo a las puertas de la Vinoteca Moratín. Foto: © Javier Mesa / Restauración News

Marcos Gil es un profesional con una trayectoria de 18 años en hostelería, primero como emprendedor, después como consultor y, ahora, al frente de La Vinoteca Moratín (Moratín, 36), un pequeño bistrot cuya oferta gastronómica pivota sobre una amplia carta de vinos con el que desde hace un par de años se ha convertido en un referente en la capital. “Cuando pusimos en marcha La Vinoteca, en medio de la crisis, éste no era el barrio del gran nivel gastronómico que es hoy. Yo quería dar una gran oferta variada de vino acompañada de una carta asequible de moderna cocina de mercado, algo que escaseaba en una zona que en aquella época era muy tradicional o muy turística en la calle Huertas”.

A la vuelta de la esquina (San Pedro, 8), se encontraban José y Cristina Trigo, dos hermanos que había heredado de su padre una tradicional bodega de barrio abierta en 1962, de las que despachaban vino de mesa a diario a los vecinos y otros productos alimentarios. Al igual que Marcos, esta segunda generación también buscaba la especialización de su negocio, reconoce José: “centrándonos mucho en el vino de manera que, además de tener las referencias de bodegas imprescindibles, poder ofrecer otras de productores poco conocidos, de denominaciones menos extendidas como Madrid… además de extender nuestra oferta a destilados premium o cervezas artesanas… Todo ello de cara al público, pero también con intención de trabajar con la hostelería”.

Bodegas Trigo, un negocio familiar reconvertido. Foto: © Javier Mesa / Restauración News
Bodegas Trigo, un negocio familiar reconvertido. Foto: © Javier Mesa / Restauración News

Inevitablemente los caminos de estos vecinos se cruzaron y empezaron a trabajar de forma complementaria. Juntos buscaron referencias nuevas y diferentes que ofrecer tanto en la tienda como en la vinoteca. “Se trata de vinos que la gente tiene miedo a probar por prejuicios o miedo al precio”, reconoce Marcos, “pero una vez que prueban, repiten, lo buscan en Bodegas Trigo o vuelven aquí para que les recomiende uno nuevo”. Los suyos, aseguran, son modelos de negocio con fuerte presencia del propietario y muy personalizados. “Al ser tan parecidas nuestras filosofías”, aclara el restaurador, “surgió una gran simbiosis entre nosotros. El público que se siente cómodo en Bodegas Trigo, en el 99,9% de los casos también está a gusto en Vinoteca Moratín. Buscan otra cosa, la confianza personal de gente a las que, además, nos apasiona lo que hacemos”.

Su fórmula de cooperación la resume José Trigo de manera sencilla: “Por la mañana reponemos las botellas vendidas en la vinoteca la noche anterior y, por la noche, las del mediodía, exceptuando los fines de semana”. Esta forma de trabajar es posible, aclara el bodeguero “cuando hablamos de vino con una relación calidad-precio media donde al restaurador puede que no les interese tener una caja entera, pero si dos o tres botellas a un precio parecido al que conseguirían adquiriendo el lote”.

Bodeguero y restaurador investigan juntos e intercambian clientela. Foto: © Javier Mesa / Restauración News
Bodeguero y restaurador investigan juntos e intercambian clientela. Foto: © Javier Mesa / Restauración News

De esta manera, la vinoteca puede presumir de una carta con 150 referencias de vinos que pueden consumirse por copas, con un precio que oscila desde los 2,50 a los 7,00 euros. “Yo prefiero hacerlo así porque público ya entiende que por un buen vino hay que pagar un poco más. No entiendo que en España se sirvan malos vinos por copas teniendo la mejor variedad del mundo en caldos con buena relación calidad-precio”, aclara Marcos. Ambos empresarios son conscientes de que con la crisis los hábitos de consumo han cambiado y que “cada vez más se opta por gastar en mayor calidad, ya sea en hostelería o en casa”.

Por su parte, gracias a trabajar con un restaurante como el de Marcos y a su promoción en redes sociales, añade José, “nos llaman cada vez más a la tienda pequeñas bodegas para buscar distribuir o prescribir. Asimismo, vamos ganando mayor peso en las cartas de restaurantes de la zona”.

En esta asociación comercial de barrio, de proximidad, son tres los beneficiados, aseguran sus protagonistas. En primer lugar los distribuidores, “porque en un solo viaje a la bodega despachan a dos puntos de venta. La bodega, “porque al comprar mayor volumen de vino, sacan mayor rendimiento y dan más rotación al producto”. Y, en tercer lugar, el restaurante, “donde damos dos servicios diarios vendiendo botellas y copas de sin necesidad de hacer stock; ampliamos nuestras posibilidades de dar una mayor oferta (150 referencias) sin ampliar un pequeño local de 22 asientos como el nuestro”.

La colaboración con Bodegas Trigo permite a la Vinoteca Moratín ofrecer 150 referencias de vino a pesar de sus reducidas dimensiones.  Foto: © Javier Mesa / Restauración News
La colaboración con Bodegas Trigo permite a la Vinoteca Moratín ofrecer 150 referencias de vino a pesar de sus reducidas dimensiones. Foto: © Javier Mesa / Restauración News