Vuelve la reunión profesional más importante de la restauración

El 31 de mayo, bajo el lema Innovar, un esfuerzo rentable, tenían lugar las V Jornadas Internacionales de Restauración, que en esta edición contaban con un excelente grupo de ponentes, nacionales e internacionales, provenientes, tanto de grupos de restauración, como empresas proveedoras, críticos gastronómicos, etc. Más de 450 asistentes compartieron sus diferentes puntos de vista sobre innovación y lo que ésta debe significar para la restauración comercial.

El punto y final lo ponía Gabriele Burgio, presidente ejecutivo de NH Hoteles, cuya intervención, clausurando el evento, se convertía en el broche de oro de un EXPO Foodservice que así se despedía hasta el año que viene. l

Bye bye, Caterama 
En 1994, un grupo de destacados profesionales de la industria alimentaria y de la restauración moderna confió en mí para reunir en una exposición comercial la primera oferta de foodservice para la hostelería española. Se llamó Caterama y se albergó en el peor sitio que tenía disponible, en aquel momento, la feria Alimentaria 94. A la iniciativa le acompañó el éxito gracias al trabajo de mis colaboradores y, como siempre, a la ilusión y apoyo de los expositores y patrocinadores.
 Para los más curiosos, quiero insistir en que era el año 1994, se premió la labor de un grupo llamado Zena, la del Ayuntamiento de Bilbao en materia de alimentación colectiva (Javier Aranceta, uno de los que más sabe sobre obesidad en las escuelas, ya campaba por allí) o que se servían comidas cuyos menús se basaban en la quinta gama, gracias al inolvidable Anfitrios de los Pedro Ordóñez, Carlos Hernández y el Chef Paco, todos en la órbita de Pedro Larumbe, a la sazón concesionario de la cocina central de Ifema. Eran sus comensales Paco Alomar, Miguel Nigorra, Jose A. Perez Melón, Lorenzo Dionis Raurell… Sin embargo, un cúmulo de acontecimientos, que no vienen al caso, provocó que Caterama se repitiera en Alimentaria 1996, pero ya sin el talante de la primera edición, y desapareciera del universo de encuentros profesionales. No abandoné el empeño, y prueba de ello es que hoy la propiedad de esa marca gira en torno a mi despacho profesional, a la espera de tiempos mejores, puesto que todas las iniciativas de similar factura que se han abordado no le han llegado a la suela de los zapatos.
 Pero, lo que son las cosas, al cabo de 10 años, con la reciente edición de EXPO Foodservice organizada por RESTAURACIÓN NEWS, puedo señalar y presumir a la vez, sin que me ciegue la pasión, que el relevo ha llegado. Y no es porque haya sido parte activa de esa nueva realidad. Mas bien al contrario, he asumido un discreto papel tras el backstage, ya que quienes han dirigido el proyecto sabían lo que tenían que hacer.
 Los más recalcitrantes, envidiosos o desconfiados han tenido que rendirse ante un proyecto multiobjetivo que tan sólo en tres ediciones, superando la pura venta del metro cuadrado y el expolio de la empresa como expositor ha logrado en unidad de espacio y tiempo ofrecer un nuevo marco de fructífera relación comercial entre el operador de restauración y sus proveedores.
 Por eso ya puedo decir, definitivamente, bye bye Caterama, y felicitarme por la llegada de EXPO Foodservice. l Mario Cañizal