¡¡¡Wszystko jest moz.liwe!!!

Y así ha sido. Ha tardado menos. De un lado, enseñas como las de Yum! (Pizza Hut y KFC), Starbucks Coffee o Applebee´s le han confiado su expansión en Europa Oriental, conforme en la actualidad y para datos del 2009 esta compañía polaca ocupaba el puesto 62 en el ranking europeo, con una facturación similar a la de Eat Out en España.

Pero también han cumplido con el “todo es posible” promoviendo a presidentes de las marcas que atesoran a sus encargados de establecimiento, capitalizando la empresa en el mercado de valores en Polonia y afrontando el reto de mirar también hacia Europa Occidental: “going from east to west” como argumentó el citado McGovern.

Y, mira por donde, el ‘west’ se llama España y el grupo a adquirir Restauravia, cuyo modelo de negocio se basa en una genial idea de unos emprendedores catalanes que, desde Lleida, desarrollan un proyecto que no deja impávido a Steve Winegar, profesional con una larga trayectoria en la restauración moderna en España buscando, en su momento, una nueva vía para atender una cambiante demanda de consumo extra doméstico en España. Y la vía era La Tagliatella.

Además, Winegar, seguro que no era un desconocido para AmRest. Protagonista activo del networking que se cuece cada año en Zurich, a raíz de aparecer en dicha ciudad suiza en el 2003, para explicar el modelo de negocio de Zena, junto el recordadísimo Luis Irisarri, tuvo la ocasión de repetir y presentar en 2009 las claves del éxito de La Tagliatella, ante un público de entre el cual seguro alguien empezó a pensar que, dicho concepto, tenía desarrollo en Europa.

Así que no creo que sólo haya sido fruto de la ingeniería financiera que, mientras Corpfin buscaba su relevo, frustrado a la primera de cambio, por la situación de España ante los mercados, pero resuelto con la decisión de Lion Capital (que entre su portfolio de participadas posee a Wagamama) de entrar en el mercado español y AmRest mirara hacia Europa Occidental, fijándose en Restauravia.

Hay también detrás un trabajo bien hecho. No en vano, La Tagliatella, ha sido el único concepto de restauración que, en los turbulentos años que vivimos, ha sabido, no sólo abrir más locales, sino mantener un nivel de servicio y un standard de calidad que es difícil encontrar y se cuentan con los dedos, casos similares en España, en la actualidad.

AmRest posee ahora un excelente concepto para plantar cara a Rosinter y otros grupos emergentes, que lideran la expansión de la restauración moderna en la Europa Oriental, tras la nueva frontera que la UE ha creado. Pronto, La Tagliatella, además de operar en Francia, la veremos en algunos países un poquito más gélidos.

Un nuevo bofetón recibimos (o recibo) los que hemos predicado que la restauración moderna española poseía identidad suficiente como para operaciones similares en el mercado internacional. No quito mérito al valor e importancia de quienes van poniendo su peculiar Pica en Flandes, internacionalizando sus conceptos; pero, por el momento, operaciones como ésta me permiten poner en tela de juicio que, políticas de promoción gastronómica tal como están diseñadas, no generan valor hacia afuera, pese a quien las apoya se defienda con la eficacia que puede proporcionar al turismo que llega en España. Y es que no es posible emular la estrategia de los directivos de Restauravia.

Para ello, en vez de hablar de Benihana en las escuelas de negocios, estudiemos como un concepto basado en comida universal, además mediterránea, a precios módicos, aceptada por todos los miembros de la familia, con integración hacia arriba (cocina central) y hacia abajo (franquicia) puede triunfar a miles de kilómetros. J