Y, ahora, los camareros

Después la referencia del ministro de Economía a las propinas para ilustrar la falta de concienciación de la sociedad respecto al valor de la moneda europea. Ahora el turno le toca al portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Economía del Congreso, Miguel Arias Cañete.

En unas declaraciones francamente desafortunadas, el que fuera ministro de Agricultura en pretéritos gobiernos, ha asegurado que ya no hay camareros como los de antes.

El señor Cañete, probablemente, tiene en la cabeza la imagen de un camarero concreto, tal vez de Jerez de la Frontera, localidad en la ha vivido la mayor parte de su vida. En este caso el desacierto es doble: primero, por la sesgada comparación entre profesionales de distintas nacionalidades y, segundo, por hacer una generalización que, como bien dice la sabiduría popular, siempre es injusta.

Yo, que llevo no pocos años frecuentando establecimientos hosteleros, me he encontrado de todo. Muchos camareros españoles: algunos excelentes (recuerdo ahora a Ángel, de Casa Ciriaco, en Madrid), pero también otros que desgraciadamente habían optado por esta profesión. Y como no podía ser de otra manera, fundamentalmente de unos años para acá, también con profesionales extranjeros; y en esta ocasión me ha pasado lo mismo: he topado con personas que se esfuerzan y que ven futuro en la profesión y me he tropezado con otros que esperan detrás de la barra a que les llegue la oportunidad de cambiar de profesión.

Desde las páginas de RESTAURACIÓN NEWS hemos defendido siempre la dignificación y el reconocimiento de los profesionales de sala, y seguiremos apostando por ello en el futuro. Es la única manera de que afloren las vocaciones entre los jóvenes que se plantean su futuro laboral. Son la cara de la profesión ante el cliente. Tienen derecho a estar bien formados y reconocidos socialmente.