Érase un restaurante a un horno pegado

Estos fueron capaces de crear ese pequeño imperio que agrupan en No Somosocios (restaurantes, tiendas de ropa, de alimentos mex-mex…) y que, si se ha caracterizado por crear restaurantes mex-mex en Madrid, les ha servido para llevarlos después a Cancún, sí a México y, además de otear su entrada en Barcelona, crear un restaurante que nada tiene que ver con la comida mexicana y sí con las papas.
“Papasiones no podría existir sin el horno de brasas que abandera su cocina”, dice El Greñas.
Él es el primero, que quiere separar el resto de sus conceptos de éste, destacando además que, todo lo que se cocina en el horno y la gama de salsas que se utilizan en las recetas y platos que contiene la carta, se elaboran in situ; en la cocina, después de haber pasado por Mercamadrid y seleccionar las distintas variedades de patatas que son precisas para elaborar y servir platos basados en la patata.

Hasta una docena de platos tienen a tan histórico tubérculo como protagonista más cuatro guarniciones a base de ella. La carta que sirve de auto-comanda, de los diversos platos, en este caso todos a 6,90 euros, recoge atractivas combinaciones bajo la denominación de papitas bésame mucho (papas cambray con all i oli), papas de la abuela (con bacon, jamón, salsa blanca y gratinadas con queso gouda) o papas rellenas al carbón con salsas tan originales como la del pollo cabreado (trozos de pollo y salsa hecha con queso cabrales, chile chipotle, y nata).

Platos pues que salen del horno de brasas procedentes de un carbón que lleva sello argentino para mayor seguridad en la homogeneidad del calor que recorre su alma, de modo que es capaz de hornear unos mejillones (Papa llones es el nombre en la carta de unos moluscos rellenos de puré de papa y parmesano y bañados en tres quesos) o unos champiñones rellenos de camarones o picadillo, por ejemplo.

JRN