Salsas con nombre y apellidos

Los restaurantes de los famosos muchas veces atraen al público por el renombre y la imagen de sobra conocida de sus propietarios. Con los alimentos ocurre lo mismo. En cuestión de salsas, aún no son muchos los que se han subido al carro de los que comercializan, bajo su nombre y su rostro, estos acompañamientos.

Como una broma o un chiste malo que se le escapó de las manos. Así define el actor Paul Newman lo que fue su entrada en el mundo de la alimentación que realizó, hace unos veinticinco años, de la mano de sus aliños para ensalada, que actualmente se venden por toda norteamérica. Lejos estaba de imaginarse cuánto iba a trascender su idea, más de dos décadas y media atrás, cuando tras una noche de juerga, junto con su amigo A.E. Hotchner, y bajo los efectos del alcohol, se dedicó a repartir por los domicilios del vecindario, botellas de vino rellenas con una mezcla ideada por ellos mismos.

La fortuna quiso que una de esas botellas fuese a parar a la puerta de Martha Stewart, por aquel entonces una figura empresarial emergente dentro de los EEUU, que lo convenció de comercializar el producto. Hoy, Newman’s Own tiene unos ingresos anuales de unos 140 millones de libras (207,2 millones de euros), aunque el oscarizado Newman no ve ninguno de ellos, puesto que cada uno de los céntimos que se ganan con esta firma se destinan a fines benéficos.

Las salsas de Newman se venden impulsadas por un doble aliciente, sirven a una buena causa y están avaladas por una personalidad y un rostro –que aparece en los envases- conocido por todos, a nivel mundial. En consecuencia, la cara de Newman aparece ya no sólo en aliños para ensaladas, sino en salsas para pasta, para carne, y una amplia gama de productos tales como palomitas de maiz, helados o limonada.

Jamie Oliver también se apunta
Otro de los que no han querido perderse esta oportunidad de negocio ha sido el prestigioso y mediático cocinero británico Jamie Oliver. De hecho, bajo la marca de Jamie’s, Oliver ha lanzado al mercado toda una gama que abarca desde el básico aceite de oliva, procedente de Sicilia, hasta vinagre balsámico, pasando por toda una serie de salsas idóneas para acompañar a pastas o carnes. A la vez que oferta una serie de pizzas congeladas destinadas a restaurantes fine dining, otro de los grandes chefs internacionales, Wolfgang Puck, acompaña a estas pizzas con su particular salsa barbacoa.

En España, en lo que a salsas y aliños con nombre propio se refiere, esta rama de negocio aún está poco desarrollada. El asunto de prestar nombre y, en ocasiones, la cara a este tipo de productos, no es algo que se dé demasiado. Son más comunes los asesoramientos, que están prácticamente restringidos a los primeros tenedores españoles, o que éstos hagan préstamos puntuales de su imagen a la hora de lanzar nuevos aliños, aunque el chef en cuestión no haya sido responsable de su autoría. Es el caso, por ejemplo, de Ramón Freixa, con las nuevas vinagretas de Borges. Pero en otras ocasiones, el cocinero sí es el artífice.

Por ejemplo, alguien que no ha dudado en experimentar con las salsas ha sido el propio Ferrán Adrià que, coincidiendo con el Trienta Aniversario de la veterana orquesta catalana La Salseta del Poble Sec, ha ideado un condimento destinado a celebrar esta ocasión. Cien gramos de salsa Espinaler; cien gramos de fruta de la pasión; siete de azúcar moreno, y ralladura de limón, son los ingredientes para este condimento que, definida por Adrià como “multiusos” se degustará este 14 de julio en un vermú popular que se celebrará en Barcelona.l
Ana I. García