A comer con los niños

No obstante, otros segmentos de la restauración también añaden a su oferta menús para los más pequeños, si bien es verdad que es muy complicado encontrarlos cuando los tickets

medios son elevados.

Así pues, es prácticamente una misión imposible hablar de menús infantiles en restaurantes de alta gama o de cocina de autor puesto que no son lugares en los que el comensal suela llevar consigo a los niños. Pero es cada vez más habitual verlos dentro de restaurantes de tickets medio que oscilan entre los treinta y cuarenta euros. A precios más bajos, más menús infantiles.

Pero, según exponen algunos expertos, todavía hay mucho terreno que caminar en este aspecto, porque en lo que a los niños se refiere y la oferta de los restaurantes para los mismos, podría hablarse de monotonía. Casi siempre, el menú infantil se compone de platos sencillos, adecuados a sus gustos, que incluyen pasta, pollo –frito o empanado- y en ocasiones –muy pocas- un filete de pescado también empanado, un postre muy dulce y un refresco. Precisamente los alimentos que se intentan descartar de los distintos menús infantiles de, por ejemplo, los
colegios, según se afirma en uno de los informes de Eroski Consumer.

Una oferta que, además, para los menores de seis años puede tener algún sentido pero que lo pierde para los niños mayores, que deberían acostumbrarse a tomar platos de ‘adultos’ eso sí, adaptadas las raciones a ellos. ¿Por qué? Porque así se fomenta el que los niños se acostumbren a otros alimentos como verduras y hortalizas, así como a nuevas texturas.

La alimentación infantil es un tema de plena actualidad. Tanto es así, que desde la misma asociación internacional de cocineros, Euro Toques, se han

comprometido más con este tema. Concretamente a llevar a cabo una política en cuanto a menús infantiles que pivote sobre cinco puntos clave: trabajar con productos de temporada; combatir la obesidad infantil; proponer menús de calidad, equilibrados y a precios atractivos; servir comidas y bebidas bajas en sal y azúcar; y presentar menús adaptados a la edad de los niños. Para ello, se contemplan algunas buenas ideas como poner las salsas aparte; ofrecer porciones pequeñas; sugerir tomar zumos de frutas en lugar de refrescos carbonatados; ofrecer pequeñas porciones de purés de legumbres a los niños; evitar la verdura –tal cual: ensalada, hierbas…, no muy adaptadas a los paladares infantiles-; etcétera.

Complementos lúdicos
Pero cada vez más, aparte de contar con un menú infantil u otro, los restaurantes apuestan por hacer más agradable la visita de los niños –y sus padres- a sus establecimientos, aportando otro tipo de atractivos para los pequeños. Más allá del clásico parque de bolas, o de incentivar el deseo de los pequeños a costa de añadir regalitos en los menús, los locales, sobre todo los restaurantes al uso, apuestan por talleres, clases de cocina a los infantes y, en definitiva, actividades que sean lúdicas a la par que culturales y resulten atractivas para el público infantil que se sienta a sus mesas con sus progenitores. JRN