Alt Heidelberg 75 años de cocina alemana en Barcelona

El primer restaurante de cocina alemana de Cataluña, Alt Heidelberg, ha cumplido 75 años. Desde sus inicios, allá por el año 34, se ha mantenido al margen de absorciones por parte de multinacionales o de grupos de restauración. Su fórmula secreta se basa en una buena ubicación, un servicio de calidad, y una amplia y variada carta de cervezas, tapas y platos de cocina alemana-bávara.

Heidelberg es una ciudad alemana situada en el valle del río Neckar, en el noroeste de Baden-Wurtemerg. Famosa por su centro histórico, alberga la universidad más antigua del país, y por eso recibe anualmente a muchos turistas. No llegaron allí, sin embargo, para hacer turismo Joan Font y Joan Figueres, sino para ganarse la vida. Corrían los años 30, y allí iniciaron una carrera hostelera que, poco después, desarrollaron en Barcelona.
Huyeron de los nazis y acabaron en la España de la Guerra Civil. Sin embargo, eso no les amedrentó. Ambos socios abrieron en 1934 Alt Heidelberg, una auténtica cervecería alemana en Barcelona. El establecimiento pronto se convirtió en refugio de estudiantes, de derechas y de izquierdas, que buscaban un poco de calma, una buena cerveza –o vino-, y algo para picar “en terreno neutral”, tal y como explica Fernando Figueres, hijo del cofundador del negocio.
La lista de precios de entonces aún cuelga en una pared del restaurante: el cóctel más caro valía una peseta. “El cóctel estrella era el de la casa, el Alt Heidelberg, pero la fórmula se perdió con los años y nadie de nosotros recuerda cómo era”, evoca Figueras.
Los años de Guerra fueron duros, pero la cervecería no cerró nunca, ni en plena contienda ni en los duros años de la postguerra.
El tiempo pasó y la cervecería se convirtió en un clásico de la ciudad. En 1971 se hicieron obras para ampliar la capacidad del local, y se abrieron los salones del primer piso y del sótano. En el 81, Fernando Figueres se hizo con el mando del establecimiento. En 1985 un incendio casi destruye la propiedad, pero las llamas quisieron respetar la estructura para que de sus cenizas resurgiera un nuevo Alt Heidelberg. En él no sólo se percibe el ambiente de las auténticas cervecerías de Baviera, sino que se pueden contemplar algunos detalles traídos de la mismísima ciudad de Heidelberg, como unas espadas de anticuario o algunos grabados de época.
En lo culinario, Alt Heidelberg se mantiene fiel a sus principios: siempre especialidades alemanas y, en especial, de cocina bávara. Las salchichas son las reinas del menú, pero también el codillo hervido y, como no podía ser menos, el choucrout y las patatas kartoffeln. “Intentamos tener en la carta lo que más le gusta al cliente, sin querer abusar de productos muy extraños. Lo que sobre todo nos piden son las salchichas, que intento traer de Bestfalia, y el codillo de tocino, con ensaladilla y patatas, por ejemplo”, explica Figueres.
Y como no podía ser menos, la cerveza es la estrella de la casa. En Alt Heidelberg se pueden degustar hasta 50 tipos y no exclusivamente alemanas, “porque nuestro cliente habitual se decanta al final por las marcas más conocidas”.