Cocina de sentimiento desde el corazón de Cataluña

“Me gusta mucho la cocina, con la que pretendo transmitir mucho pero con pocos elementos. Las propuestas que ofrecemos combinan la tierra con la creatividad. Por eso, hemos empezado una tarea de investigación y recuperación de la huerta tradicional de la comarca. Trabajamos con productos de la comarca”, cuenta Fina Puigdevall. Cabe destacar la excelente calidad de sus panes artesanos; de sus aceites locales; de su carrito de quesos, con predominio del producido en la comarca, y acompañados por mermeladas caseras, y de su carta de vinos. Y todo ello, con un precio más que asequible que ronda los 45 euros, sin bebida.

Las bases de la cocina de Fina Puigdevall se condimentan con dosis de sapiencia familiar, grandes cantidades de exquisita formación académica (ha pasado por escuelas de prestigio como la de Mey Hofmann) y porciones consideradas de colaboraciones de lujo, como la que le aporta su marido Manel Puigvert en sala. Ambos han logrado colocar a Les Cols en la lista de los mejores y ubicar a Olot dentro del mapa gastronómico de las últimas tendencias. “Queremos dar lo que es más íntimo y familiar pero con un lenguaje de hoy: el ensalzamiento de productos humildes; la naturaleza y el paisaje como fuente de inspiración; productos de la tierra y de la estación reinterpretados y adaptados; el contraste tradición/vanguardia. La misma filosofía que ha inspirado la reforma arquitectónica de nuestro restaurante es la que inspira nuestra cocina”, cuenta esta cocinera.

Arquitectura
Precisamente en lo más ultimo y vanguardista se ubica también este centenario establecimiento (la casa data del siglo XIII), gracias a la transformación que sufrió hace unos pocos años y que lo convirtió en un comedor de absoluta vanguardia, donde se alardea de riesgo lumínico (negro y dorado, acero y cristal) con una decoración que vira entre la sobriedad y la espectacularidad. Es el trabajo del equipo de arquitectos RCR Aranda Pigem Vilalta el que le ha otorgado esa gran espectacularidad que se consigue entre un exterior rústico y un interior cosmopolita. Es también una pura inspiración para Fina Puigdevall y sus creaciones culinarias. No en vano, elaborar fórmulas magistrales en una cocina diseñada por la acreditada empresa García & Casademont es garantía de éxito y más, cuando ésta guarda completa sintonía minimalista con el resto del espacio arquitectónico. “Es como cocinar en plena naturaleza”, comenta Fina Puigdevall mientras muestra con orgullo los modernos fogones tras el servicio.

Este mismo año 2006, el restaurante ha vuelto a sufrir en sus carnes una revolución con la creación de cinco habitaciones de lujo, en donde el comensal-huésped puede disfrutar de una decoración integradora de la naturaleza y transgresora en el concepto (todo el cubículo de la habitación es acristalado. El campo circundante y los árboles del jardín se adentran en la estancia, y es el sol el que lo ilumina. En medio queda una colchoneta que por la noche es cama y sirve también de mesa y sofá. En el cuarto de baño sólo destaca una pila sin grifo -el agua mana de la pared – y la ducha, con un lecho de cantos rodados).

En resumidas cuentas, un restaurante-hotel que engalanado con la hospitalidad, la proximidad, la profesionalidad y el buen hacer de Fina Puigdevall, su marido Manel Puigvert y todo su joven equipo de ayudantes, bien merece su fama. l