“El cliente profesional está para explotar lo que tu vas a diseñar”

Para conocer el estilo de este arquitecto de interiores, no hace falta ir más allá de su oficina. El largo pasillo (muy característico de los edificios del Barrio de Salamanca), había sido acortado visualmente de manera muy ingeniosa y estética. Por un lado, la pared estaba sustituida por una gran cristalera con cuarterones en color negro que se enfrentaba a un elegante papel en rayas negras, grises y blancas de distintos grosores. En la sala de reuniones, el papel negro de la pared transmitía tranquilidad, con una sola pieza como protagonista, una sólida mesa circular de madera maciza. Este entorno clásico tiene un contrapunto, la zona de la entrada y la sala de ordenadores donde el ambiente es mucho más contemporáneo.

Manolo Melón nos presenta un lugar encantador como aquel que presenta “armonía”. Explicó que la diferencia entre decorador de interiores, arquitecto de interiores y arquitecto está en dónde empieza y dónde termina el trabajo de cada uno. “El arquitecto de interiores juega mucho desde la obra, en colaboración con el arquitecto. En ésta línea, el trabajo del diseñador de interiores es contigua al trabajo del arquitecto de interiores. Y en último lugar, y no por eso menos importante, el trabajo del decorador”. Y afirma que “la relación de un arquitecto y un decorador de interiores es muy buena”. Pero fue más allá y añadió que “más que buena es necesaria. Es bien conocido que los arquitectos diseñan el edificio y el entorno, y el arquitecto de interiores remata y lo hace más bonito todavía”.

La obra de Claudio Coello se pudo llevar a cabo porque Aplomo Interiores contó con tiempo para ejecutar sus necesidades. Es una obra distinta de lo que existe en el mercado. “Si yo no hubiera tenido tiempo, el mobiliario utilizado hubiera sido rápido, prefabricado y dejando el espacio lo más limpio posible”, -añade-, “porque cuánto más limpio, menos trabajo, mas barato y mas fácil de hacer”.

Diseño a particulares y diseño enfocado al público
No es lo mismo diseñar para una vivienda particular, que trabajar para el propietario de un restaurante. “En la vivienda el que manda es el cliente. Nosotros nos vestimos de asesores, ellos ponen las herramientas sobre la mesa y tú compones”. Los proyectos de Manolo Melón tienen siempre la misma cara, pero son diferentes. A través de un presupuesto, el arquitecto de interiores maneja la situación y modela la creación. “Esa es la diferencia principal a la hora de diseñar para un hotel o para una vivienda. En segundo lugar, la diferencia también la establece la relación con el cliente. Con el propietario de una vivienda, la relación es mucho más cercana e intensa, y acabas siendo parte de la familia. Sin embargo, el cliente profesional está para explotar lo que tu vas de diseñar”. A la hora de entrar en una vivienda, Manolo Melón aboga por el conocimiento de la convivencia que el cliente lleva en su espacio, su estado más natural, más real. La implicación en un diseño es esencial, pues “hay que ganar confianza con el cliente para que el proyecto salga bien”.

Los espacios se tienen que conocer poco a poco. Melón nos comenta con confianza que “en una vivienda tiene que pasar todo desapercibido. En hoteles y restaurantes es distinto, pues existen determinados eventos que piden que algo llame la atención. Pero cuando entras en una vivienda, si no te fijas en algo concreto, es porque la casa es encantadora”.
“Para diseñar un restaurante te tienes que sentar con el propietario a estudiar quién va a explotar el establecimiento, cómo es el cliente al que va a atender. Así pues, tú diseñas para ese cliente.” En el caso del diseño del restaurante de Ramón Freixa, el equipo conocía el perfil del cliente, estudiado, sobre todo, por una cuestión de amortización. “La inversión tiene que compensar”, nos aclara. “El propietario te tiene que marcar cómo quiere explotar el diseño que le vas a ofrecer”.
 
Clave para lograr el equilibrio
Es complicado conseguir que un espacio guste a todo visitante. ¿Cuál es la clave para agradar? “La armonía, sobre todo. Tienes que conseguir que el espacio no contenga nada estridente. Más allá de colores agresivos, piezas exóticas o extravagantes. Sobre todo se busca que haya un equilibrio donde nada más entrar uno se sienta cómodo. Cuando sabes trabajar los volúmenes, los tamaños, los colores, si están en armonía, es imposible que un espacio resulte desagradable”, comenta el arquitecto de interiores.

Cada vez es más corriente utilizar un mismo espacio para determinados momentos de la jornada, y conseguir que ese lugar brille tanto de día como de noche, tiene su truco. Melón revela uno de sus secretos: controlar la iluminación. Describe el reto como la consecución de que “de día el restaurante debe ser fresco, y por la noche, sin que se salga de márgenes normalizados, tiene que seguir transmitiendo esa frescura”. Eso es lo que en el hotel Selenza han conseguido, destacando además los materiales utilizados para la consecución del objetivo. “El blanco y el negro es una mezcla maravillosa para conseguir un equilibrio correcto”, añade.

Desde su estudio han diseñado, además, la decoración del recién restaurante inaugurado Arroz&Arroz, en la calle Ibiza. Melón describe el lugar como “entrañable a más no poder, pues el espacio en sí, tanto de día como de noche, atiende a las necesidades de la zona. Si en Arroz&Arroz hubiéramos hecho un diseño mas extravagante la inversión hubiera sido más elevada, con lo cual quizás hubiera sido poco amortizable”. J Isabel Arias

Referencias y ejemplos emblemáticos
Todo artista tiene su visión puesta el algún tercero. Manolo Melón toma la ciudad de Nueva York como ciudad de referencia en cuando a diseño. “Es un espacio que se va renovando constantemente”. En cuanto a obras, considera de “obra fantástica el trabajo en el Museo Branly en París, sobre todo la parte del restaurante. Añade que en cuanto a instalación destaca el restaurante Buddakan en Nueva York. “Simple. Sencillo. Y ha logrado un espacio maravilloso”.

El mayor reto
Aplomo está dentro del grupo de empresas Rayet. “Nuestra participación de la empresa es activa, pero también trabajamos para clientes que suponen una externalización de nuestro departamento”, aclara Melón.

El mayor reto para Manolo Melón ha sido el de formar un equipo. Aplomo interiores es “un grupo de personas que encajan, que se comprenden y conocen las necesidades de los demás”. Sin un buen equipo, tú puedes ser grande, pero no el mejor. Te hace falta la ayuda de los demás para hacer cosas magníficas”.